A los 14 años se convirtió en mercancía con dueño y dejó ganancias por más de 4 millones de pesos. La vendió a unos 15 mil hombres distintos; por la mañana en las calles de La Merced y por las noches en Sullivan.
El captor de Jazmín está prófugo. Ella, resguardada por una organización civil, luego de que la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal la rescató en un operativo contra la trata de personas, en La Merced.
Leonardo la obligó a trabajar 20 horas al día, los 365 días del año, durante dos años. Para que la menstruación de ella no afectara el negocio, le introducía una esponja en la vagina.
Jazmín cumple con el patrón de las víctimas de trata de personas con fines sexuales: es joven, menor de edad, pobre, sin estudios y solamente conoce el lugar donde vive.
Fue reclutada en un pueblo de Hidalgo —su lugar de origen— por Leonardo, quien se ganó su confianza y la de su familia. Ese hombre la amenazó: de escaparse o intentar hablar de su infierno con algún cliente, su familia lo pagaría con la muerte.
Jazmín era vigilada durante las 24 horas. Ni al baño iba sola.
“Le entregaba entre 6 mil y 8 mil pesos diarios. Llegué a tener hasta 50 hombres distintos en un solo día. A trabajar con el pie fracturado (con tacones de 12 centímetros), porque un día me atropellaron y nunca me llevó al doctor por miedo a que se descubriera que me tenía prostituyendo a la fuerza”, recuerda la joven.
A Leonardo lo conoció en el centro de su ciudad: “Estaba tomándome un jugo con una amiga. Tenía 14 años. Leonardo llegó y nos preguntó nuestro nombre y teléfonos; bien confiadas se lo dimos y salimos los tres a pasear por el pueblo; nos compraba todo y se portaba amable. El 10 de mayo le llevó un peluche a mi mamá y le pidió permiso de llevarme a una fiesta en Hidalgo; cuando llegamos a la fiesta me di cuenta que no era Hidalgo sino Tenancingo, Tlaxcala”.
Leonardo mantuvo encerrada a Jazmín durante 15 días. Cuando la familia de ella amenazó con denunciarlo, la regresó en un autobús. El 1 de septiembre de 2010, la joven sintió que alguien la tocaba. Cuando recobró la conciencia estaba, otra vez, encerrada en Tlaxcala.
Después partieron a Oaxaca. En un hotel, varias mujeres le enseñaron diversas posiciones sexuales. El entrenamiento duró tres meses.
Luego comenzó a trabajar en La Merced. En ese momento, Leonardo —con pistola en mano— la obligó a llamar a su casa para que dejaran de buscarla.
“Yo nunca traía dinero. Él me daba comida, pastillas anticonceptivas y vitaminas. Algunas veces dormía sólo dos horas porque me obligaba a hacer ejercicio”, indica Jazmín, quien en dos años sólo cruzó palabra con algunos clientes y la chica que la vigilaba. La rescataron en enero pasado, sigue lejos de sus padres y vive su proceso de readaptación con la Fundación Reintegra. Cuando ve a un hombre formido, con gorra, camiseta sin mangas y arete de diamante, le tiemblan las piernas: siente que su captor está de regreso.
“Así vas a trabajar tú y me vas a mantener”
Jorge encontró a Claudia sentada en una banqueta del centro del pueblo donde vivía. Le preguntó por un baile que se llevaría a cabo esa noche.
“Le dije que no sabía nada, le di mi nombre y mi número de teléfono. Lo volví a ver, un mes después, en la central de autobuses de la TAPO, cuando me escapé para irme a vivir con él”, recuerda.
Jorge la enamoró por teléfono. Le dijo que era lo mejor que le había pasado, que era guapísima: “Me llamaba todos los días. Me ponía crédito en mi teléfono, me convenció de no decir nada de nuestro amor. Yo me enamoré y me salí sin avisarle a mis papás, en ese entonces tenía 19 años”.
Ella nunca había estado en la capital. “Me llevó a vivir a la delegación Cuauhtémoc. El primer día me señaló a las chicas que estaban paradas en la calle y me dijo: Así vas a trabajar tú y me vas a mantener”, agrega.
Tres días duró el romance en una de las habitaciones de huéspedes de la calle Arista, en la Guerrero. Luego la llevó por tops, minifaldas y tacones altos a Tepito para que, por la noche, trabajara como prostituta en Sullivan.
Con pistola en mano la obligó a llamar por teléfono a su casa para que dijera a su familia que estaba bien.
En dos años sólo tuvo sexo tres veces con quien le juró amor. Fueron más golpes que besos y siempre la mantuvo vigilada.
“Cuando no me vigilaba él, me encargaba con la ‘madrota’ en la calle de Sullivan que le daba una lista de los hombres con los que me había acostado y cuánto me había tardado”, asegura Claudia. También afirma que fue golpeada cuando en una noche ganaba solamente cuatro mil pesos.
“Llegué a tener hasta 40 hombres encima en una noche. En fin de semana le entregaba 18 mil pesos aunque normalmente le daba entre 6 mil y 8 mil pesos diarios, lo común era hacer 20 servicios por noche”, dice.
Parecía imposible escapar, pero una golpiza la animó: “Me dijo que me iba a llevar con su hermana a Nueva York y que ni intentara hacer nada porque a un ‘padrote’ como el se le respetaba”.
Luego del altercado, Claudia bajó como pudo las escaleras, tomó un taxi y huyó con 900 pesos que traía en la bolsa.
Primero se encondió en un hotel por el Monumento al Revolución, luego en un hostal en el Centro Histórico, dos días después fue a la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) a denunciar.
Llevó a los policías del Ministerio Público hasta el gimnasio donde Jorge hacía ejercicio. También les ayudó a ubicar a las ‘madrotas’. Un día después Jorge, quien en realidad se llamaba Noé, fue detenido.
Le dieron 20 años de cárcel. Pidió un careo con Claudia: “Cuando lo vi tras la rejilla sólo pensaba, a ver, sal y pégame”.
Ha pasado un año desde su liberación. Aún no regresa a casa, está protegida por la asociación Reintegra y estudia derecho en una universidad. Nadie en la escuela sabe su origen. Tiene 21 años y quiere dedicarse a combatir la trata. “Yo quiero hacer algo, no puedo ser igual que toda esa gente”, dice.
(Con información de El Universal.mx)
Infiltrado
¡Historias verídicas de Narcotráfico, Corrupción, Traiciones... y de Injusticias!
jueves, 23 de mayo de 2013
miércoles, 22 de mayo de 2013
"El Pitufo", historia de otro soplón a sueldo
Salvador Puga Quintanilla era un criminal menor de Tamaulipas cuando, luego de un pleito con "El Rojo", un narcotraficante del "Cártel del Golfo", que supuestamente era su mentor, salió huyendo del estado buscando nuevos nichos para sus actividades criminales.
El 5 de septiembre de 2008, Luis Hernández Gálvez se presentó en la Unidad Especializada en Investigación de Secuestros de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR para denunciar el secuestro de su padre, Luis Hernández Gutiérrez (75 años), el 4 de septiembre de 2008.
A los pocos días, el 12 de septiembre, la familia pagó 293 mil pesos de los 3 millones de rescate que sus captores exigían. Pese al pago, los secuestradores siguieron exigiendo los 3 millones de pesos.
El 20 de septiembre, en un descuido de sus captores, el secuestrado logró escapar y solicitó el apoyo de policías de Tepotzotlán, Estado de México. Los agentes fueron a la casa de seguridad donde Hernández había permanecido y aprehendieron a José Salvador Puga Quintanilla, quien entonces usaba el apodo de "El Gordo", y a Javier Eduardo Barrón "El Arqui". La víctima los reconoció plenamente como sus plagiarios.
En el operativo fueron aseguradas dos pistolas y 464 gramos de goma de opio. Y el 21 de septiembre de 2008, la averiguación previa Tol/SPILDO/085/2008, abierta por el delito de secuestro, fue turnada a la Unidad Especializada de Investigación de Secuestros de la SIEDO. "El Gordo" y "El Arqui" fueron puestos a disposición de esta subprocuraduría, entonces encabezada por Marisela Morales, y quedaron retenidos en un centro de arraigo.
Puga Quintanilla ya tenía un largo historial criminal. Existía la averiguación previa abierta en Tamaulipas AP/PGR/TAMPAS/CV-VFFAFE/2402/2007 por violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, en la que "El Gordo" aparece como inculpado.
Teniéndolo a la mano, la PGR lo usó para incriminar a Javier Herrera Valles, coordinador regional de la Policía Federal (PF), quien llevaba todo el año de 2008 documentando y denunciando las irregularidades en la Secretaría de Seguridad Pública Federal, cuyo titular era Genaro García Luna.
El 29 de octubre de 2008, Puga Quintanilla se presentó a declarar ante la SIEDO y señaló que había trabajado durante cuatro años para el "Cártel del Golfo", que le constaban diferentes hechos delictivos de esta organización, que su deseo era declarar todo lo que conocía y colaborar con la PGR, siempre que se le integrara al sistema de testigos protegidos.
Ese mismo día la PGR formuló el acuerdo de derechos de testigo colaborador y "El Gordo" fue bautizado con la clave "Pitufo"; se le otorgaron entonces los beneficios del artículo 35 fracción I de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada.
Legalmente, Puga Quintanilla ni siquiera podía acogerse al programa de testigos colaboradores porque la ley marca que este beneficio no puede concederse a la persona que tenga abierta una averiguación previa en su contra. "Pitufo" tenía dos.
Ese mismo 29 de octubre, Puga Quintanilla comenzó a contar sus historias. Declaró falsamente contra Arturo Herrera Valles, hermano del coordinador Javier, lo que provocó su inmediata aprehensión.
Como si fuera un pago por sus declaraciones, el 30 de octubre de 2008 "Pitufo" fue liberado del arraigo.
La suerte de su cómplice, "El Arqui", fue muy distinta. El 31 de octubre se le dictó auto de formal prisión por los delitos de delincuencia organizada, privación ilegal de la libertad en la modalidad de secuestro, posesión de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército y contra la salud.
(Fragmento del texto que se publica en la edición 1907 de la revista Proceso, ya en circulación)
El 5 de septiembre de 2008, Luis Hernández Gálvez se presentó en la Unidad Especializada en Investigación de Secuestros de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR para denunciar el secuestro de su padre, Luis Hernández Gutiérrez (75 años), el 4 de septiembre de 2008.
A los pocos días, el 12 de septiembre, la familia pagó 293 mil pesos de los 3 millones de rescate que sus captores exigían. Pese al pago, los secuestradores siguieron exigiendo los 3 millones de pesos.
El 20 de septiembre, en un descuido de sus captores, el secuestrado logró escapar y solicitó el apoyo de policías de Tepotzotlán, Estado de México. Los agentes fueron a la casa de seguridad donde Hernández había permanecido y aprehendieron a José Salvador Puga Quintanilla, quien entonces usaba el apodo de "El Gordo", y a Javier Eduardo Barrón "El Arqui". La víctima los reconoció plenamente como sus plagiarios.
En el operativo fueron aseguradas dos pistolas y 464 gramos de goma de opio. Y el 21 de septiembre de 2008, la averiguación previa Tol/SPILDO/085/2008, abierta por el delito de secuestro, fue turnada a la Unidad Especializada de Investigación de Secuestros de la SIEDO. "El Gordo" y "El Arqui" fueron puestos a disposición de esta subprocuraduría, entonces encabezada por Marisela Morales, y quedaron retenidos en un centro de arraigo.
Puga Quintanilla ya tenía un largo historial criminal. Existía la averiguación previa abierta en Tamaulipas AP/PGR/TAMPAS/CV-VFFAFE/2402/2007 por violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, en la que "El Gordo" aparece como inculpado.
Teniéndolo a la mano, la PGR lo usó para incriminar a Javier Herrera Valles, coordinador regional de la Policía Federal (PF), quien llevaba todo el año de 2008 documentando y denunciando las irregularidades en la Secretaría de Seguridad Pública Federal, cuyo titular era Genaro García Luna.
El 29 de octubre de 2008, Puga Quintanilla se presentó a declarar ante la SIEDO y señaló que había trabajado durante cuatro años para el "Cártel del Golfo", que le constaban diferentes hechos delictivos de esta organización, que su deseo era declarar todo lo que conocía y colaborar con la PGR, siempre que se le integrara al sistema de testigos protegidos.
Ese mismo día la PGR formuló el acuerdo de derechos de testigo colaborador y "El Gordo" fue bautizado con la clave "Pitufo"; se le otorgaron entonces los beneficios del artículo 35 fracción I de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada.
Legalmente, Puga Quintanilla ni siquiera podía acogerse al programa de testigos colaboradores porque la ley marca que este beneficio no puede concederse a la persona que tenga abierta una averiguación previa en su contra. "Pitufo" tenía dos.
Ese mismo 29 de octubre, Puga Quintanilla comenzó a contar sus historias. Declaró falsamente contra Arturo Herrera Valles, hermano del coordinador Javier, lo que provocó su inmediata aprehensión.
Como si fuera un pago por sus declaraciones, el 30 de octubre de 2008 "Pitufo" fue liberado del arraigo.
La suerte de su cómplice, "El Arqui", fue muy distinta. El 31 de octubre se le dictó auto de formal prisión por los delitos de delincuencia organizada, privación ilegal de la libertad en la modalidad de secuestro, posesión de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército y contra la salud.
(Fragmento del texto que se publica en la edición 1907 de la revista Proceso, ya en circulación)
El historial de escándalos del nuevo coordinador del PAN en el Senado
Ex presidente del Frente Juvenil Revolucionario priísta en Colima y copartícipe de un presunto desvío de 55 millones de pesos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) a la campaña de Felipe Calderón, en 2006, Jorge Luis Preciado fue designado esta noche coordinador del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional (PAN) en el Senado, en sustitución de Ernesto Cordero.
El presidente del PAN, Gustavo Madero, nombró a Preciado Rodríguez luego de hacer una consulta “indicativa” entre menos de la mitad de los miembros del grupo parlamentario, cada uno de los cuales escribió en una papeleta tres nombres y, tras hacer él una revisión, dio a conocer su decisión.
Varios senadores y miembros del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) habían filtrado que Madero nombraría a Héctor Larios como el sustituto de Cordero, sobre todo por ser parte de El Yunque, el grupo más estructurado del PAN que respalda al presidente del partido, y porque tiene experiencia como coordinador de senadores y diputados.
“Como en cónclave hay coordinador: Héctor Larios”, escribió en su cuenta de Twiter el senador de Guanajuato Fernando Torres Graciano, miembro también del CEN, quien, tras la designación de Preciado, corrigió: “Madero no deja de sorprender”.
De hecho, el anuncio de Madero sorprendió a los senadores que sí asistieron a la reunión en el CEN –los afines a Cordero se ausentaron–, porque habían asimilado que Larios sería el coordinador y, aunque era sabida su cercanía con Madero, se creía remota la posibilidad de que Preciado pudiera ser el coordinador, por no tener además experiencia en la negociación legislativa.
Nacido en 1972 en Coquimatlán, Colima, Preciado Rodríguez formó parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en esa entidad y llegó a presidente del FJR, pero renunció a esa militancia y en 1996 se afilió al PAN, que presidió de 2001 a 2003 en el estado, cuando se convirtió en diputado federal, donde se hizo allegado a Madero.
En Colima, Preciado es un personaje polémico a tal punto que inclusive le fue retirada la diputación local por calumnias contra miembros del PRI, su antiguo partido, y hasta pasó una noche en el Centro de Readaptación Social de Tepic, en 2006.
Pero fue como diputado federal cuando tomó relevancia, porque fue él quien armó una estrategia para supuestamente desviar parte de 55 millones de pesos del Programa de Vivienda Rural de la Sedesol a la campaña de Calderón, en 2006, aseguró Arnulfo Vázquez Cuén, presidente de la Federación Nacional de Productores Agropecuarios, Forestales y Pesqueros AC (Fenpa).
Vázquez Cuén, un viejo operador priísta que fue orador en el primer mitin de la campaña de Calderón en 2006, en Iztapalapa, fue contratado por diputados federales, entre ellos Preciado, para armar un padrón de beneficiarios del programa de la Sedesol y, una vez aprobados los recursos, desviarlos a la campaña de Calderón.
Esta información fue publicada en el libro "Las manos sucias del PAN", historia de un atraco multimillonario a los más pobres, de José Reveles, luego de que la periodista Marcela Turati publicó parte de ella en el diario Excélsior, en plena campaña de 2006.
De acuerdo con la información proporcionada por Montes Cuén, sustentada en documentos oficiales, la Sedesol asignó 55 millones de pesos a 6 mil familias para vivienda, pero la mitad de esos recursos –27.5 millones– fueron a parar a manos de diputados del PAN que, luego, se desviaron a la campaña de Calderón.
Montes Cuén, quien fue encarcelado por haber sido el operador de esa trama, aseguró que Preciado Rodríguez, José Isabel Trejo Reyes, José Castelo Parada, José González Morfín y Ursino Méndez formaron parte de la trama para el desvío, según el libro de Reveles.
En el escándalo también estuvo involucrada la propia secretaria de Sedesol, Josefina Vázquez Mota, quien personalmente autorizó a los diputados del PAN 15 millones de pesos para este programa de vivienda y luego se consiguió que Hacienda diera otros 40 millones.
–¿Cuál es tu problema? Tú sabes cómo hacerlo y al cabo esos pinches inditos están tan jodidos que ni siquiera se van a dar cuenta.
Con ésta y frases semejantes –narra Reveles– quiso convencerlo el diputado federal por Colima, Jorge Luis Preciado Rodríguez, quien esa noche estaba acompañado en la “negociación” por el también legislador panista Urcino Méndez, veracruzano.
Cuando la plática aún no llegaba a los gritos y manotazos, Preciado Rodríguez le entregó a Montes Cuén una ficha de depósito de BBVA Bancomer a su nombre (cuenta 0141205803) y otra de BBVA a nombre del Consejo Nacional Agropecuario y Forestal y su dirigente Dania Ivette Puga Corona (cuenta 4028042489) para que el hombre colocara en cada una de ellas la mitad de los 27.5 millones a desviar.
Al final, Montes Cuén fue encarcelado y Preciado recuperó su diputación local en Colima y, a partir de 2012, logró ser senador y ahora coordinador de la bancada del PAN.
En sus primeras declaraciones como sucesor de Cordero, Preciado llamó a la unidad de la bancada y mostró su respeto a los 24 senadores que mediante una carta anunciaron que no acudirían a la cita con Madero.
“Respeto la decisión de los compañeros que no acuden al llamado, pero se tiene que hacer un esfuerzo de buscar la unidad entre los senadores y ese será el trabajo de quien se saque la rifa del tigre”, expuso.
(Con información de Proceso.com.mx)
El presidente del PAN, Gustavo Madero, nombró a Preciado Rodríguez luego de hacer una consulta “indicativa” entre menos de la mitad de los miembros del grupo parlamentario, cada uno de los cuales escribió en una papeleta tres nombres y, tras hacer él una revisión, dio a conocer su decisión.
Varios senadores y miembros del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) habían filtrado que Madero nombraría a Héctor Larios como el sustituto de Cordero, sobre todo por ser parte de El Yunque, el grupo más estructurado del PAN que respalda al presidente del partido, y porque tiene experiencia como coordinador de senadores y diputados.
“Como en cónclave hay coordinador: Héctor Larios”, escribió en su cuenta de Twiter el senador de Guanajuato Fernando Torres Graciano, miembro también del CEN, quien, tras la designación de Preciado, corrigió: “Madero no deja de sorprender”.
De hecho, el anuncio de Madero sorprendió a los senadores que sí asistieron a la reunión en el CEN –los afines a Cordero se ausentaron–, porque habían asimilado que Larios sería el coordinador y, aunque era sabida su cercanía con Madero, se creía remota la posibilidad de que Preciado pudiera ser el coordinador, por no tener además experiencia en la negociación legislativa.
Nacido en 1972 en Coquimatlán, Colima, Preciado Rodríguez formó parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en esa entidad y llegó a presidente del FJR, pero renunció a esa militancia y en 1996 se afilió al PAN, que presidió de 2001 a 2003 en el estado, cuando se convirtió en diputado federal, donde se hizo allegado a Madero.
En Colima, Preciado es un personaje polémico a tal punto que inclusive le fue retirada la diputación local por calumnias contra miembros del PRI, su antiguo partido, y hasta pasó una noche en el Centro de Readaptación Social de Tepic, en 2006.
Pero fue como diputado federal cuando tomó relevancia, porque fue él quien armó una estrategia para supuestamente desviar parte de 55 millones de pesos del Programa de Vivienda Rural de la Sedesol a la campaña de Calderón, en 2006, aseguró Arnulfo Vázquez Cuén, presidente de la Federación Nacional de Productores Agropecuarios, Forestales y Pesqueros AC (Fenpa).
Vázquez Cuén, un viejo operador priísta que fue orador en el primer mitin de la campaña de Calderón en 2006, en Iztapalapa, fue contratado por diputados federales, entre ellos Preciado, para armar un padrón de beneficiarios del programa de la Sedesol y, una vez aprobados los recursos, desviarlos a la campaña de Calderón.
Esta información fue publicada en el libro "Las manos sucias del PAN", historia de un atraco multimillonario a los más pobres, de José Reveles, luego de que la periodista Marcela Turati publicó parte de ella en el diario Excélsior, en plena campaña de 2006.
De acuerdo con la información proporcionada por Montes Cuén, sustentada en documentos oficiales, la Sedesol asignó 55 millones de pesos a 6 mil familias para vivienda, pero la mitad de esos recursos –27.5 millones– fueron a parar a manos de diputados del PAN que, luego, se desviaron a la campaña de Calderón.
Montes Cuén, quien fue encarcelado por haber sido el operador de esa trama, aseguró que Preciado Rodríguez, José Isabel Trejo Reyes, José Castelo Parada, José González Morfín y Ursino Méndez formaron parte de la trama para el desvío, según el libro de Reveles.
En el escándalo también estuvo involucrada la propia secretaria de Sedesol, Josefina Vázquez Mota, quien personalmente autorizó a los diputados del PAN 15 millones de pesos para este programa de vivienda y luego se consiguió que Hacienda diera otros 40 millones.
–¿Cuál es tu problema? Tú sabes cómo hacerlo y al cabo esos pinches inditos están tan jodidos que ni siquiera se van a dar cuenta.
Con ésta y frases semejantes –narra Reveles– quiso convencerlo el diputado federal por Colima, Jorge Luis Preciado Rodríguez, quien esa noche estaba acompañado en la “negociación” por el también legislador panista Urcino Méndez, veracruzano.
Cuando la plática aún no llegaba a los gritos y manotazos, Preciado Rodríguez le entregó a Montes Cuén una ficha de depósito de BBVA Bancomer a su nombre (cuenta 0141205803) y otra de BBVA a nombre del Consejo Nacional Agropecuario y Forestal y su dirigente Dania Ivette Puga Corona (cuenta 4028042489) para que el hombre colocara en cada una de ellas la mitad de los 27.5 millones a desviar.
Al final, Montes Cuén fue encarcelado y Preciado recuperó su diputación local en Colima y, a partir de 2012, logró ser senador y ahora coordinador de la bancada del PAN.
En sus primeras declaraciones como sucesor de Cordero, Preciado llamó a la unidad de la bancada y mostró su respeto a los 24 senadores que mediante una carta anunciaron que no acudirían a la cita con Madero.
“Respeto la decisión de los compañeros que no acuden al llamado, pero se tiene que hacer un esfuerzo de buscar la unidad entre los senadores y ese será el trabajo de quien se saque la rifa del tigre”, expuso.
(Con información de Proceso.com.mx)
martes, 21 de mayo de 2013
La historia completa de Ana Carolina
—La tenemos separada por seguridad —me dice de entrada un guardia de la fiscalía local. Lo que no me explica es si se trata de la seguridad de Ana Carolina o de los demás.
La jovencita trae unos jeans entubados y una playera de tirantes. No hace otra cosa que mirar al frente, con las manos agarradas a los lados, como si estuviera trepada en un columpio. No mide más de 1.48 metros y está tan flaca como un pájaro. Podría decirse que Ana Carolina no creció en lo físico, pero sí en lo emocional. Si no fuera una asesina confesa ni tuviera una psicopatología nivel 9 —que en las escalas del FBI está reservada solo a los homicidas más duros—, el resto de su personalidad concordaría con la descripción de cualquier adolescente: mira todas las películas de Zach Efron, tiene una debilidad por la ropa de marca, viaja mucho y Tito el Bambino sí que la hace bailar. En otras palabras: es toda una teen cuyos familiares describen como esa niña que puede pasar tardes enteras brincando en el tumbling que está en el patio trasero de su casa.
Ana Carolina fue detenida hace dos semanas. Tiene 17 años y hoy es el centro de un intenso escrutinio criminalístico. Psicólogos e investigadores tratan de entender qué resortes operan en la cabeza de una menor de edad, sin antecedentes de abuso familiar y que en apariencia lo tiene todo, para todavía envenenar y después quemar a sus padres, don Efrén y doña Albertina, el pasado 3 y 4 de mayo. (Por privacidad de la familia se omiten sus apellidos.)
—Encontrarte a una menor de edad que no presenta ningún remordimiento por haber cometido un doble homicidio… es rarísimo —dice David Ochoa, analista criminal de la fiscalía de Chihuahua, a quien recurre el gobierno del estado cada vez que necesita el perfil de un asesino.
Ochoa ha recorrido unas 250 escenas del crimen en los 17 años que ha trabajado en esto. Ha perfilado a enfermos mentales, asesinos pasionales y sicarios de los que no fallan. Hace mucho tiempo perdió la cuenta de los cuerpos que han desfilado frente a sus ojos. Pero toda su experiencia no le valió de nada hace dos semanas. Le llegó el día de quedarse boquiabierto.
—Las escenas de crimen son como lienzos —explica Ochoa—. En criminología lo llamamos intención. Llegas a una escena y te das cuenta si se excitó el asesino, si es un sádico o si su intención era hacer sufrir a las víctimas. Es como meterte en su mente. Pero ésta era diferente. A riesgo de sonar poético, diría que quien mató a estas personas no tenía alma.
Aquel sábado 4 de mayo, Ochoa se estaba preparando para sentarse con sus hijos a mirar el televisor cuando un comandante de Homicidios le llamó por teléfono.
—¿Te acuerdas del caso de la niña que mató a su amiga y su madre? —le preguntó el judicial.
—¿La que estuvo tres días con los cuerpos? Sí.
—Tenemos uno peor.
El comandante no exageraba: había un doble homicidio que, hasta ahora, sigue en la boca de la gente en Chihuahua. Este caso puede desembocar en cadena perpetua para dos adolescentes. Y podría reavivar el debate sobre si un menor de edad debe ser juzgado como adulto bajo ciertas circunstancias.
La historia incluye a tres jóvenes, 13 litros de gasolina, una caja de cerillos Clásicos y una pareja de ancianos millonarios con fin trágico. Y en el centro de todo está Ana Carolina. Una niña "fresa" de 17 años que estaba por salir de viaje a Venecia y a la que caracteriza un desapego extraño frente al dolor ajeno.
Hace unos días, justo cuando la enviaron a esa celda especial con la silla alta, le preguntaron cómo se sentía después de planear y lograr el asesinato de sus padres.
“Libre”, dijo.
La historia incluye a tres jóvenes, 13 litros de gasolina, una caja de cerillos Clásicos y una pareja de ancianos millonarios con fin trágico. Y en el centro de todo está Ana Carolina. Una niña "fresa" de 17 años que estaba por salir de viaje a Venecia y a la que caracteriza un desapego extraño frente al dolor ajeno.
Hace unos días, justo cuando la enviaron a esa celda especial con la silla alta, le preguntaron cómo se sentía después de planear y lograr el asesinato de sus padres.
“Libre”, dijo.
Los dos cadáveres estaban carbonizados y yacían junto a una barda de hormigón ennegrecido, ahumado, como si ahí hubiera una chimenea. Los peritos determinaron que habían sido incendiados y abandonados apenas hacía unas horas. Por la posición de las manos y los pies, atadas a la espalda, estaba claro que no habían podido defenderse. El desgaste de los dientes en los cadáveres reveló que eran personas ya viejas. Una cadera permitió establecer que una de ellas era mujer, quizá de 60 años de edad.
El otro muerto desconcertaba. Todo indicaba que se trataba de un hombre que rondaba 90 años, algo que hacía el crimen completamente atípico. A escala nacional, menos de 0.09 por ciento de los homicidios involucran a personas mayores de 80. ¿De 90? Quizá haya uno o dos casos en 10 años.
A Ochoa no le tomó más de 20 minutos arribar a la escena, en el sur de la ciudad, en un descampado cerca del tristemente célebre parque acuático El Sapo Verde, a cuya desierta periferia acuden con regularidad homicidas para abandonar cuerpos.
—Por allá están —le dijo un policía, aunque no era necesario. Bastaba con seguir el rastro de pasto quemado. Ochoa entró en acción, con su libretita y bata blanca, caminando, dando vueltas, estudiando todos los ángulos del pastizal y los cuerpos. Todo para llegar a ese momento en el que las cosas hacen clic en su cabeza.
Éste vino cuando estudió los rostros de las víctimas. No mostraban ni sorpresa ni terror, emociones que suelen grabarse en un rictus en quienes son asesinados y torturados. No había ceños fruncidos, párpados arrugados o labios contraídos.
—Los tomaron por sorpresa —diría después—. Nunca se esperaron la agresión. Estaban en un ambiente de confianza cuando los mataron.
Los cuerpos quedaron registrados como NN. No identificados.
La resolución del caso tomó menos de lo esperado. Solo 24 horas después del hallazgo cerca del Sapo Verde, un joven de 18 años confesó haber participado en el doble homicidio. Se trata de José Alberto Grajeda Batista, estudiante de quinto semestre de preparatoria.
“¡Ya no puedo más, necesito un psicólogo!”, pidió a investigadores de la fiscalía, según consta en actas judiciales. Le estaban haciendo preguntas de rutina sobre la desaparición del empresario Efrén L. y su esposa Albertina E., dueños de una decena de bares y expendios de licor en la ciudad, además de distintas propiedades en Chihuahua y Texas. Eran padres adoptivos de su novia, Ana Carolina.
Eran las 17 horas del domingo 5 de mayo y la fiscalía respondía al reporte de una persona desaparecida presentado por la familia de Albertina. Desde la tarde del viernes no se sabía de ella y su esposo.
“Efrén estaba acostado en el cuarto y Albertina armando su rompecabezas en la terraza”, reportó Margarita S., la mucama, última persona en verlos con vida. Durante 15 años había trabajado en la casa del matrimonio y, como todos los viernes, salió temprano.
Ahí es en donde entra en escena Ana Carolina. Yeni, como le decían de afecto. Una niña de 17 años adoptada en el DIF local cuando tenía solo dos meses de edad. Había sido criada por Efrén y Albertina como propia.
El quiebre de José Alberto lo arruinó todo. Ana Carolina ya había sido entrevistada por agentes judiciales en dos ocasiones, en las que se comportó fría y resoluta. Se mantuvo firme: aseguró haber visto a sus padres viernes y sábado, como todos los fines de semana. No fue sino hasta el domingo que se dio cuenta de su desaparición.
—Me desperté y ya no estaban —sostuvo.
El relato, que incluía una detallada lista de visitas a lugares públicos y otras coartadas, se vino por tierra con la confesión de su novio. Compungido, reveló haber participado la noche del viernes, junto con Ana Carolina y otro amigo, Mauro Domínguez, en el asesinato. Reconstruyó paso a paso una trama que para él comenzó un mes antes, cuando Yeni le llamó para quejarse de que sus padres le habían castigado con el coche.
El diálogo forma parte de su confesión, la cual se dio a conocer públicamente la semana pasada. Concuerda con el testimonio que Ana Carolina rindió después. Tras enterarse de que su novio la había traicionado, aceptó su culpa.
—¡Ya no los aguanto! —dijo la niña.
—Este… ¿Quieres que silencie a tus papás?— preguntó José Alberto, no muy convencido, como en broma. Yeni sonaba histérica.
—¿Es en serio lo que me dices?
—Tú dime. ¿Quieres que lo haga?
—Sí.
Podría decirle que la fotografía de Ana Carolina parece extraída de un catálogo pervert. O que pertenece a una adolescente común y corriente que está jugando con la cámara. Eso lo decide usted, que es quien mira la imagen, tomada con un celular. Nos muestra a una niña de coletas, pequeña como un ratón, con los labios pintados de color ocre brillante.
Está lanzando un beso al espejo. Inocente o precoz, queda al juicio subjetivo. Lo que es indiscutible es que detrás de ese beso se encuentra la homicida más extraña que haya visto Chihuahua en mucho tiempo.
Su álbum fotográfico es un paseo por la vida de una adolescente rica: Ana Carolina, Yeni, de minifalda y tacones en las Bahamas. Ana Carolina en Disneyland. Ana Carolina en Miami. Ana Carolina en lo que parece ser una graduación, de vestido de diseñador traslucido abrazando a su novio, José Alberto. Son la pareja dispareja: él ni siquiera le ha quitado la etiqueta al traje barato que le queda demasiado largo. Por si fuera poco, coronó su mal gusto acomodándose el cuello de la camisa roja al tipo Tony Montana, encima de las solapas.
--Siempre la vi como una niña chiple (mimada), --resume Gabriela, compañera de semestre y estudiante de preparatoria en el Tec Milenio de Chihuahua--. Acababa de decir que se iba ir este verano a Venecia.
Esas serían sus últimas vacaciones antes de ser enviada a un internado en Estados Unidos. El viaje, por supuesto, quedó cancelado. En vez de fotos de Ana Carolina en una escuela de la Ivy League o Ana Carolina sonriente en la Plaza de San Marcos, decidió añadir a su vida otra muy diferente. La de su presentación como homicida ante los medios de comunicación, el pasado 6 de mayo.
El otro muerto desconcertaba. Todo indicaba que se trataba de un hombre que rondaba 90 años, algo que hacía el crimen completamente atípico. A escala nacional, menos de 0.09 por ciento de los homicidios involucran a personas mayores de 80. ¿De 90? Quizá haya uno o dos casos en 10 años.
A Ochoa no le tomó más de 20 minutos arribar a la escena, en el sur de la ciudad, en un descampado cerca del tristemente célebre parque acuático El Sapo Verde, a cuya desierta periferia acuden con regularidad homicidas para abandonar cuerpos.
—Por allá están —le dijo un policía, aunque no era necesario. Bastaba con seguir el rastro de pasto quemado. Ochoa entró en acción, con su libretita y bata blanca, caminando, dando vueltas, estudiando todos los ángulos del pastizal y los cuerpos. Todo para llegar a ese momento en el que las cosas hacen clic en su cabeza.
Éste vino cuando estudió los rostros de las víctimas. No mostraban ni sorpresa ni terror, emociones que suelen grabarse en un rictus en quienes son asesinados y torturados. No había ceños fruncidos, párpados arrugados o labios contraídos.
—Los tomaron por sorpresa —diría después—. Nunca se esperaron la agresión. Estaban en un ambiente de confianza cuando los mataron.
Los cuerpos quedaron registrados como NN. No identificados.
La resolución del caso tomó menos de lo esperado. Solo 24 horas después del hallazgo cerca del Sapo Verde, un joven de 18 años confesó haber participado en el doble homicidio. Se trata de José Alberto Grajeda Batista, estudiante de quinto semestre de preparatoria.
“¡Ya no puedo más, necesito un psicólogo!”, pidió a investigadores de la fiscalía, según consta en actas judiciales. Le estaban haciendo preguntas de rutina sobre la desaparición del empresario Efrén L. y su esposa Albertina E., dueños de una decena de bares y expendios de licor en la ciudad, además de distintas propiedades en Chihuahua y Texas. Eran padres adoptivos de su novia, Ana Carolina.
Eran las 17 horas del domingo 5 de mayo y la fiscalía respondía al reporte de una persona desaparecida presentado por la familia de Albertina. Desde la tarde del viernes no se sabía de ella y su esposo.
“Efrén estaba acostado en el cuarto y Albertina armando su rompecabezas en la terraza”, reportó Margarita S., la mucama, última persona en verlos con vida. Durante 15 años había trabajado en la casa del matrimonio y, como todos los viernes, salió temprano.
Ahí es en donde entra en escena Ana Carolina. Yeni, como le decían de afecto. Una niña de 17 años adoptada en el DIF local cuando tenía solo dos meses de edad. Había sido criada por Efrén y Albertina como propia.
El quiebre de José Alberto lo arruinó todo. Ana Carolina ya había sido entrevistada por agentes judiciales en dos ocasiones, en las que se comportó fría y resoluta. Se mantuvo firme: aseguró haber visto a sus padres viernes y sábado, como todos los fines de semana. No fue sino hasta el domingo que se dio cuenta de su desaparición.
—Me desperté y ya no estaban —sostuvo.
El relato, que incluía una detallada lista de visitas a lugares públicos y otras coartadas, se vino por tierra con la confesión de su novio. Compungido, reveló haber participado la noche del viernes, junto con Ana Carolina y otro amigo, Mauro Domínguez, en el asesinato. Reconstruyó paso a paso una trama que para él comenzó un mes antes, cuando Yeni le llamó para quejarse de que sus padres le habían castigado con el coche.
El diálogo forma parte de su confesión, la cual se dio a conocer públicamente la semana pasada. Concuerda con el testimonio que Ana Carolina rindió después. Tras enterarse de que su novio la había traicionado, aceptó su culpa.
—¡Ya no los aguanto! —dijo la niña.
—Este… ¿Quieres que silencie a tus papás?— preguntó José Alberto, no muy convencido, como en broma. Yeni sonaba histérica.
—¿Es en serio lo que me dices?
—Tú dime. ¿Quieres que lo haga?
—Sí.
Podría decirle que la fotografía de Ana Carolina parece extraída de un catálogo pervert. O que pertenece a una adolescente común y corriente que está jugando con la cámara. Eso lo decide usted, que es quien mira la imagen, tomada con un celular. Nos muestra a una niña de coletas, pequeña como un ratón, con los labios pintados de color ocre brillante.
Está lanzando un beso al espejo. Inocente o precoz, queda al juicio subjetivo. Lo que es indiscutible es que detrás de ese beso se encuentra la homicida más extraña que haya visto Chihuahua en mucho tiempo.
Su álbum fotográfico es un paseo por la vida de una adolescente rica: Ana Carolina, Yeni, de minifalda y tacones en las Bahamas. Ana Carolina en Disneyland. Ana Carolina en Miami. Ana Carolina en lo que parece ser una graduación, de vestido de diseñador traslucido abrazando a su novio, José Alberto. Son la pareja dispareja: él ni siquiera le ha quitado la etiqueta al traje barato que le queda demasiado largo. Por si fuera poco, coronó su mal gusto acomodándose el cuello de la camisa roja al tipo Tony Montana, encima de las solapas.
--Siempre la vi como una niña chiple (mimada), --resume Gabriela, compañera de semestre y estudiante de preparatoria en el Tec Milenio de Chihuahua--. Acababa de decir que se iba ir este verano a Venecia.
Esas serían sus últimas vacaciones antes de ser enviada a un internado en Estados Unidos. El viaje, por supuesto, quedó cancelado. En vez de fotos de Ana Carolina en una escuela de la Ivy League o Ana Carolina sonriente en la Plaza de San Marcos, decidió añadir a su vida otra muy diferente. La de su presentación como homicida ante los medios de comunicación, el pasado 6 de mayo.
En la imagen más reciente, Yeni está de pie frente a un rótulo en el que se puede leer “Policía Estatal Única Investigadora”. Lleva un top de tirantes y tiene los últimos rastros de haber usado mousse en su cabello. Se ve diminuta. Al lado derecho está su novio, con una playera Aeropostale que resalta sus músculos. Al costado izquierdo está un tipo que parece un viejo prematuro. Es Mauro Domínguez y las de su cara no son arrugas. Tiene el rostro quemado porque se flameó accidentalmente al tratar de desaparecer parte de la evidencia que le vinculaba al homicidio. El coche en el que los tres transportaron los cuerpos sin vida de don Efrén y doña Albertina hacia su incineración callejera. (Los apellidos se omiten por privacidad de la familia).
--Sus papás la amaban mucho –cuenta Jesús Alberto, nieto de don Efrén-. Tenía todo lo que pedía. Una computadora, una lap, un Ipad, celular, ropa, un coche, tv en el cuarto. Nunca le negaban nada.
Decir que la familia sigue conmocionada es quedarse corto. Se nota cuando Jesús Alberto se atraganta al hablar de la cercanía entre Ana Carolina y don Efrén, un hombre que en sus 89 años jamás se enfermó y al que todos auguraban llegar a los 110 por ser fuerte como un toro en el retiro. “Cuando salían a comer ella le escogía los platos. La última vez fue hace como un mes. Le pidió unas flautas”, recordó. “Vaya que el abuelo la amaba. Le decía ‘mi niña’”.
El golpe le pegó más duro a la nana de Ana Carolina, Margarita S. Hoy carga con unas enormes ojeras y parece estar lista para ser hospitalizada. Hasta que se hizo adolescente, uno de sus trabajos había sido el de ser la confidente de Yeni, a la que llevó a numerosas fiestas infantiles. Al álbum se pueden añadir las fotos de una niña vestida de hada.
--¡Era una persona normal cien por ciento! –dice-. La conocí desde bebé. Todos estos años de estar con ella. Lo que le puedo decir es que no tiene nombre lo que hizo. No lo entiendo. Era muy tierna.
Nadie parece encontrar la explicación a la mutación de niña chiple a multihomicida, aunque Jesús y Margarita coinciden en haber notado desde noviembre pasado un cambio en el comportamiento de Ana Carolina. Quizá nada demasiado raro para una adolescente, pero dejó de comer con sus padres en la casa. Comenzó a pelear a gritos. Pasó más y más tiempo frente a la computadora.
Y se volvió cruel con Ambar. Su perro schnauser.
--Sus papás la amaban mucho –cuenta Jesús Alberto, nieto de don Efrén-. Tenía todo lo que pedía. Una computadora, una lap, un Ipad, celular, ropa, un coche, tv en el cuarto. Nunca le negaban nada.
Decir que la familia sigue conmocionada es quedarse corto. Se nota cuando Jesús Alberto se atraganta al hablar de la cercanía entre Ana Carolina y don Efrén, un hombre que en sus 89 años jamás se enfermó y al que todos auguraban llegar a los 110 por ser fuerte como un toro en el retiro. “Cuando salían a comer ella le escogía los platos. La última vez fue hace como un mes. Le pidió unas flautas”, recordó. “Vaya que el abuelo la amaba. Le decía ‘mi niña’”.
El golpe le pegó más duro a la nana de Ana Carolina, Margarita S. Hoy carga con unas enormes ojeras y parece estar lista para ser hospitalizada. Hasta que se hizo adolescente, uno de sus trabajos había sido el de ser la confidente de Yeni, a la que llevó a numerosas fiestas infantiles. Al álbum se pueden añadir las fotos de una niña vestida de hada.
--¡Era una persona normal cien por ciento! –dice-. La conocí desde bebé. Todos estos años de estar con ella. Lo que le puedo decir es que no tiene nombre lo que hizo. No lo entiendo. Era muy tierna.
Nadie parece encontrar la explicación a la mutación de niña chiple a multihomicida, aunque Jesús y Margarita coinciden en haber notado desde noviembre pasado un cambio en el comportamiento de Ana Carolina. Quizá nada demasiado raro para una adolescente, pero dejó de comer con sus padres en la casa. Comenzó a pelear a gritos. Pasó más y más tiempo frente a la computadora.
Y se volvió cruel con Ambar. Su perro schnauser.
Lo que Ana Carolina solía contarle en los últimos meses a sus compañeros de la escuela ya era un foco rojo. En secundaria llegó a ser perseguida con el apodo de Anita la huerfanita porque, con papás de 70 y 90 años, era evidente su origen. Parece que el resentimiento la persiguió hasta la preparatoria.
“Un día dijo que le iba a meter un susto a sus papás por no protegerla del bullying”, me dijo Gabriela, quien pidió no ser identificada por su nombre verdadero. “Pero lo tomé a broma porque sabíamos que se llevaba mal con ellos”.
El reporte psicológico que se le hizo a Yeni luego de su detención nos borra por completo la imagen de la niña que elegía la comida de su padre y lo reemplaza por el retrato de una asesina extremadamente peligrosa. En éste, se advierte que padece de un nivel de psicopatología en la escala de crímenes violentos del FBI al tope. Ella es un nueve de nueve.
El examen reveló trazas de sadismo sexual, una absoluta falta de remordimiento y un distanciamiento paulatino con sus padres. La ruptura –interna y externa-- habría iniciado desde la secundaria, desde los años en que estudiaba en el Instituto América, un estricto colegio de monjas en donde sus compañeras abusaban verbalmente de ella. Bajo el escrutinio de los médicos, Ana Carolina admitió haber desarrollado un mecanismo de protección. Cada vez que la bulleaban, lloraba a voluntad. Se decía a sí misma: llora. Una forma fina de manipulación.
Las conclusiones del reporte criminalístico precisan que el homicidio se fue madurando durante un año. Fueron meses en los que Ana Carolina llegó a germinar la idea. Y a convencerse de que podía hacerlo. Que asesinar a sus padres era “igual que deshacerse de un objeto”.
Dotada presumiblemente de un IQ elevado, Yeni debió entender bien que no tenía el cuerpo para concretar su plan. Una niña de 1.48 y cuarenta y pocos kilos jamás podría asesinar a dos personas, por muy viejas que fueran. Pero el informe nos confirma que por eso emprendió la búsqueda de lo que psicólogos definen como un proxy: un sustituto con la fuerza física necesaria.
Los detalles del homicidio de don Efrén y doña Albertina salieron a luz el lunes pasado, durante una audiencia en la que el ministerio público dio lectura a las confesiones de Ana Carolina y su novio. Fueron 45 minutos tensos, llenos de lágrimas de las familias de las víctimas y los victimarios, sentados lado a lado en el juzgado 5 de lo penal de Chihuahua. Ahí, en un tono impersonal que no podía ocultar la realidad de lo que se estaba narrando, un agente describió lo que sucedió entre el viernes 3 y el domingo 5 de mayo.
“Un día dijo que le iba a meter un susto a sus papás por no protegerla del bullying”, me dijo Gabriela, quien pidió no ser identificada por su nombre verdadero. “Pero lo tomé a broma porque sabíamos que se llevaba mal con ellos”.
El reporte psicológico que se le hizo a Yeni luego de su detención nos borra por completo la imagen de la niña que elegía la comida de su padre y lo reemplaza por el retrato de una asesina extremadamente peligrosa. En éste, se advierte que padece de un nivel de psicopatología en la escala de crímenes violentos del FBI al tope. Ella es un nueve de nueve.
El examen reveló trazas de sadismo sexual, una absoluta falta de remordimiento y un distanciamiento paulatino con sus padres. La ruptura –interna y externa-- habría iniciado desde la secundaria, desde los años en que estudiaba en el Instituto América, un estricto colegio de monjas en donde sus compañeras abusaban verbalmente de ella. Bajo el escrutinio de los médicos, Ana Carolina admitió haber desarrollado un mecanismo de protección. Cada vez que la bulleaban, lloraba a voluntad. Se decía a sí misma: llora. Una forma fina de manipulación.
Las conclusiones del reporte criminalístico precisan que el homicidio se fue madurando durante un año. Fueron meses en los que Ana Carolina llegó a germinar la idea. Y a convencerse de que podía hacerlo. Que asesinar a sus padres era “igual que deshacerse de un objeto”.
Dotada presumiblemente de un IQ elevado, Yeni debió entender bien que no tenía el cuerpo para concretar su plan. Una niña de 1.48 y cuarenta y pocos kilos jamás podría asesinar a dos personas, por muy viejas que fueran. Pero el informe nos confirma que por eso emprendió la búsqueda de lo que psicólogos definen como un proxy: un sustituto con la fuerza física necesaria.
Los detalles del homicidio de don Efrén y doña Albertina salieron a luz el lunes pasado, durante una audiencia en la que el ministerio público dio lectura a las confesiones de Ana Carolina y su novio. Fueron 45 minutos tensos, llenos de lágrimas de las familias de las víctimas y los victimarios, sentados lado a lado en el juzgado 5 de lo penal de Chihuahua. Ahí, en un tono impersonal que no podía ocultar la realidad de lo que se estaba narrando, un agente describió lo que sucedió entre el viernes 3 y el domingo 5 de mayo.
Por lo que describe, es mejor dejar la narración de los hechos incompleta. La letra fina de esa noche atroz fue redactada por Ana Carolina durante un mes, en el que se hizo de dos cómplices que servirían de músculo. Su novio y Mauro, un amigo que mostró un inusitado interés por participar en la desaparición de dos personas.
Fue ella quien eligió el viernes porque era el día más propicio: Margarita se habría ido por la noche y don Efrén tampoco estaría. Pasaría buena parte de la tarde en su juego semanal de billar, dejando sola a su esposa.
En esencia, Ana Carolina preparó una trampa de dos tiempos. Primero prendió la televisión de la sala y esperó a que su padre no estuviera para llamar a su madre a la cocina, con Mauro agazapado detrás de un sillón. “Mamá, no encuentro un ingrediente”, dijo. Cuando Albertina entró a la estancia, fue sorprendida por la espalda. Tenía los ojos clavados en su hija al momento de ser asfixiada con un cable.
Don Efrén nunca tuvo la oportunidad de salvarse. A las 10, cuando regresó de la que sería su última partida de pool, Ana Carolina repitió la operación. “Papá, ¿no vienes a cortar fruta conmigo?”. Esta vez el brazo de Yeni fue José.
Varios elementos adicionales han sorprendido a los investigadores en este caso. Sobre todo, la frialdad y la casualidad --hasta banalidad podría decirse--, con que una niña que convivió toda su vida con una familia pudo deshacerse de sus padres. Como si fuera algo cotidiano. Un hecho más de rutina.
Después del homicidio, Ana Carolina, José y Mauro dejaron los cuerpos en la sala para ir a cenar hot dogs. Remataron con un six de Tecate. Al día siguiente, luego de la incineración cerca del Sapo Verde, los novios se fueron de shopping, a medirse los dedos para anillos de compromiso. Por la noche acudieron a celebrar en una fiesta de XV años.
Probablemente la fiscalía habría encontrado elementos para resolver el caso sin la necesidad de la confesión de José. Pero llama la atención un hecho. Ana Carolina soportó dos interrogatorios sin quebrarse un centímetro. No falló ella. Fue su novio.
Como menor de edad, Ana Carolina será juzgada de forma separada a sus cómplices. A diferencia de José Alberto y Mauro, que enfrentan la posibilidad de ser sentenciados a cadena perpetua por la agravante de haber cometido un feminicidio, ella no recibirá más de 15 años de prisión. Estará libre a los 32 años.
--Como familia de las víctimas le vamos a pedir al Congreso del estado que modifique la ley –me explicó Jesús Alberto-. A raíz de esto deben reducir la edad penal a 16 años. Después de lo que hizo, Ana Carolina va a estar libre muy joven. Sabemos que no puede aplicar a su caso porque no hay retroactividad, pero en el futuro esto es algo que no puede repetirse.
Para quienes la han visto después del homicidio, Ana Carolina no ha mostrado la más mínima señal de arrepentimiento. En las horas iniciales tras su detención, entabló un diálogo absurdo con investigadores de la fiscalía. Testigos la describen como completamente relajada. “Siempre capaz de sostener la mirada”, delineó un judicial presente.
--¿No te arrepientes?, le preguntó un agente.
--Sí y no. Sí porque ya no me voy a poder casar con mi novio. No, porque ya no aguantaba a mis papás.
--Vamos a suponer que no te hubieran atrapado. ¿Cómo te veías?
--Yo, feliz.
Fue ella quien eligió el viernes porque era el día más propicio: Margarita se habría ido por la noche y don Efrén tampoco estaría. Pasaría buena parte de la tarde en su juego semanal de billar, dejando sola a su esposa.
En esencia, Ana Carolina preparó una trampa de dos tiempos. Primero prendió la televisión de la sala y esperó a que su padre no estuviera para llamar a su madre a la cocina, con Mauro agazapado detrás de un sillón. “Mamá, no encuentro un ingrediente”, dijo. Cuando Albertina entró a la estancia, fue sorprendida por la espalda. Tenía los ojos clavados en su hija al momento de ser asfixiada con un cable.
Don Efrén nunca tuvo la oportunidad de salvarse. A las 10, cuando regresó de la que sería su última partida de pool, Ana Carolina repitió la operación. “Papá, ¿no vienes a cortar fruta conmigo?”. Esta vez el brazo de Yeni fue José.
Varios elementos adicionales han sorprendido a los investigadores en este caso. Sobre todo, la frialdad y la casualidad --hasta banalidad podría decirse--, con que una niña que convivió toda su vida con una familia pudo deshacerse de sus padres. Como si fuera algo cotidiano. Un hecho más de rutina.
Después del homicidio, Ana Carolina, José y Mauro dejaron los cuerpos en la sala para ir a cenar hot dogs. Remataron con un six de Tecate. Al día siguiente, luego de la incineración cerca del Sapo Verde, los novios se fueron de shopping, a medirse los dedos para anillos de compromiso. Por la noche acudieron a celebrar en una fiesta de XV años.
Probablemente la fiscalía habría encontrado elementos para resolver el caso sin la necesidad de la confesión de José. Pero llama la atención un hecho. Ana Carolina soportó dos interrogatorios sin quebrarse un centímetro. No falló ella. Fue su novio.
Como menor de edad, Ana Carolina será juzgada de forma separada a sus cómplices. A diferencia de José Alberto y Mauro, que enfrentan la posibilidad de ser sentenciados a cadena perpetua por la agravante de haber cometido un feminicidio, ella no recibirá más de 15 años de prisión. Estará libre a los 32 años.
--Como familia de las víctimas le vamos a pedir al Congreso del estado que modifique la ley –me explicó Jesús Alberto-. A raíz de esto deben reducir la edad penal a 16 años. Después de lo que hizo, Ana Carolina va a estar libre muy joven. Sabemos que no puede aplicar a su caso porque no hay retroactividad, pero en el futuro esto es algo que no puede repetirse.
Para quienes la han visto después del homicidio, Ana Carolina no ha mostrado la más mínima señal de arrepentimiento. En las horas iniciales tras su detención, entabló un diálogo absurdo con investigadores de la fiscalía. Testigos la describen como completamente relajada. “Siempre capaz de sostener la mirada”, delineó un judicial presente.
--¿No te arrepientes?, le preguntó un agente.
--Sí y no. Sí porque ya no me voy a poder casar con mi novio. No, porque ya no aguantaba a mis papás.
--Vamos a suponer que no te hubieran atrapado. ¿Cómo te veías?
--Yo, feliz.
(Víctor Hugo Michel / Milenio.com)
lunes, 20 de mayo de 2013
Del "Blog del Narco" y "Valor por Tamaulipas"
El portal de noticias estadunidense Fronteras y un grupo de periodistas mexicanos que pidieron mantenerse en el anonimato por razones de seguridad demeritaron el trabajo realizado por Lucy, la presunta administradora del "Blog del Narco", quien apenas el pasado jueves 16 anunció su salida del país luego de la desaparición de uno de sus colaboradores, un analista de sistemas.
A su juicio, la administradora del popular sitio que dejó de operar desde el pasado 1 de mayo, luego de la captura de Inés Coronel, el suegro de Joaquín "El Chapo" Guzmán, se han dedicado durante los últimos tres años a copiar y pegar información de reporteros o de diarios sin darles el crédito correspondiente.
Aun así, dice, Lucy se presentaba hasta antes de abandonar el país como “la única” persona capaz de publicar información sobre la violencia que registra México, cuando lo único que hace es “piratearse la información” (sic) de reporteros, portales electrónicos y diarios.
Con base en lo anterior, el portal de noticias estadunidense y los reporteros norteños no tienen duda de que Lucy está lucrando con la información de reporteros reales que todos los días “arriesgan el pellejo” para escribir sus notas que por lo demás, presenta como suyas en su libro de reciente aparición “Morir por la Verdad”.
Fronteras realizó una investigación sobre las notas publicadas por "El Blog del Narco" antes de dejar de funcionar y llegó a esta conclusión:
“Una revisión que hizo nuestro equipo sobre noticias recientes muestra que los dueños del "Blog del Narco" han publicado las mismas noticias de los periodistas mexicanos que dice que ha tenido que sustituir”.
En su análisis, el sitio de noticias estadunidense sostiene que el Blog reporta exactamente las mismas noticias de las que dan cuenta los periodistas mexicanos y a que pesar de ello Lucy dice en su libro que “ellos son los únicos que dan a conocer la verdad en México”.
“El Blog del Narco" está robándose el trabajo de reporteros legítimos que arriesgan sus vidas para escribir historias propias. Sin embargo, ahora el "Blog del Narco" se vende a sí mismo como el último vestigio del periodismo honrado en el país”, según Fronteras.
Desde su óptica personal, todo es obra de la editorial Feral House, quien editó el libro “Morir por la Verdad”, en donde se presenta a Lucy como una heroica veinteañera que está luchando sola para denunciar a los narcos poniendo en riesgo su vida ya que el resto de los periodistas de México se rindieron ante sus amenazas”.
La empresa Feral House comenzó a vender esa historia a muchos medios de Estados Unidos, para la promoción del libro. En esa campaña Lucy declaró a una estación de Texas: “Hace mucho tiempo que murió el periodismo en México”.
Y a la televisora árabe Al Jazeera le dijo: “Si no lo hacía yo, nadie lo iba a hacer”.
Incluso esa propaganda dirigida al público extranjero fue retomada por el diario británico The Guardian, a quien Lucy le aseguró que "El Blog del Narco" vino a llenar el vacío que dejaron sus colegas periodistas intimidados”.
El diario británico fue precisamente el que dio la noticia de que Lucy decidió abandonar el país y refugiarse en España, tras la desaparición de un analista de sistema del "Blog del Narco".
Sin embargo, Lucy ya había mentido respecto a presuntas amenazas en su contra cuando aseguró que "El Blog del Narco" fue incluido en las “narcomantas” que aparecieron en Nuevo Laredo después del asesinato de la “Nena de Nuevo Laredo” y dos jóvenes que denunciaban en redes sociales las actividades de "Los Zetas".
En ninguna de las mantas que se colgaron en esa ocasión se mencionó al "Blog del Narco". Además no existen evidencias de que alguno de los grupos del crimen organizado haya amenazado a sus administradores. Por el contrario, algunos cárteles lo consideran como una plataforma para mandar mensajes toda vez de que sistemáticamente envían de manera anónima videos, contenidos de “narcomantas”, etcétera.
Las presuntas amenazas sólo están sustentadas en la palabra de Lucy, quien miente en lo esencial, y contrastan con las que el crimen organizado lanzó contra la página de Facebook “Valor por Tamaulipas”.
En el caso de "Valor por Tamaulipas" no sólo está como evidencia de las amenazas el volante que circuló en Ciudad Victoria y en otras partes del estado. También existe la página “Antivalor por Tamaulipas” donde los narcos intentan contrarrestar las denuncias de ciudadanos que aparecen en el sitio que pretenden cerrar.
Los grupos del crimen organizado ofrecieron 600 mil pesos por la cabeza del administrador de "Valor por Tamaulipas" por las constantes denuncias que hacen los propios ciudadanos, ubicando las zonas donde los criminales están extorsionando, secuestrando o el cobro de piso.
Periodistas del norte del país que solicitaron el anonimato también denunciaron el plagio de sus notas o reportajes que aparecen en "El Blog del Narco" sin la firma o medio que las produjo, lo que constituye un delito.
Proceso constató que algunos de sus reportajes sobre Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y sobre otras regiones donde predomina los grupos del crimen organizado aparecieron en "El Blog del Narco" sin darle el crédito a la revista.
También están reportajes, o incluso editoriales, que fueron publicadas en el diario Reforma, Excélsior o La Jornada, por mencionar sólo algunos.
Entre los periodistas que condenan el plagio del Blog está Témoris Greko, corresponsal de guerra mexicano que recién cubrió la guerra de Libia.
“He cubierto guerras, revoluciones y conflictos en Medio Oriente, África y Asia. Pero tengo un enorme respeto por mis compañeros periodistas que cubren temas de crimen organizado y narcotráfico en México”, dijo Greko.
Aseguró que él puede entrar en una zona peligrosa y salir si las cosas se ponen demasiado feas. “Mis compañeros viven en zonas peligrosas, sus padres viven en ellas, sus hijos van a la escuela en ellas, todo lo que tienen en la vida depende de lo que ocurra en esas zonas peligrosas. Y a pesar de todo, siguen cumpliendo”.
"El Blog del Narco", dijo, no sólo plagia a estos compañeros, sino que los minimiza, los desprecia, es más, dice que ni siquiera existen, que el citado Blog hace por sí solo las tareas que todos los demás han abandonado.
“Y dice esto para ganar dinero”, concluye.
El pasado 28 de abril, la revista Proceso (número 1904) publicó un reportaje titulado “El Blog del Narco y la veinteañera que lo maneja”.
Desde la clandestinidad, Lucy defiende su trabajo, habla de sus miedos, se desmarca de cualquier mafia y sentencia: Hasta con los cárteles hay que ser objetivos.
–¿Es válido convertirse en un foro de mensajes cruzados entre cárteles o en un replicador o en correa de transmisión de lo que los narcotraficantes quieren difundir? – le pregunta a la mujer el reportero Homero Campa.
–Te voy a contestar con otra pregunta: ¿Es válido que los medios de comunicación también intercambien este tipo de mensajes de los políticos? A mí no me pagan, a ellos sí. A ellos les paga un político para denunciar y contraatacar a otro y decirle que es un estúpido. ¿Entonces es ético que los partidos políticos paguen a los periódicos y a las radiodifusoras para poner mil spots que digan: “No voten por ese político porque es ratero”? Eso es inmoral. Los medios de comunicación tradicionales están recibiendo dinero cuando se supone que tienen la obligación de informar con objetividad.
Lucy defiende el tipo de información que difunde "El Blog del Narco". Son “situaciones reales que están sucediendo”, afirma. Además “hay que ser objetivos”, es decir publicar sin distingos tanto lo que dice un cártel como lo que dice otro.
–¿Si usted publica una narcomanta de un cártel, tiene que publicar las de todos?
–Exactamente. Hay que ser objetivos. O sea, también con los narcos hay que ser objetivos.
Lucy salió a la luz pública el 4 de abril, cuando el diario británico The Guardian reveló que "El Blog del Narco" es manejado desde el anonimato por una joven mujer mexicana, autora del libro "Morir por la verdad": Encubiertos dentro de la violenta guerra contra las drogas en México.
“¿Quién soy yo? Soy veinteañera, vivo en el norte de México, soy periodista, soy mujer, soltera, no tengo hijos y amo a México”, dijo quien en la entrevista con The Guardian también utilizó el sobrenombre Lucy.
“No creo que la gente se hubiera imaginado que una mujer hace esto (…) Es un duro golpe para el machismo mexicano y para la idea de que las mujeres son débiles, más delicadas”, añadió.
The Guardian señaló que "El Blog del Narco" se ha convertido en una “sensación en internet” que pone a sus lectores “en primera fila” de la guerra contra las drogas que se libra en México. Sostuvo que es lectura obligada para autoridades, cárteles y ciudadanos comunes, pues “pone al descubierto, día tras día, la terrible violencia que es censurada por los principales medios de comunicación”.
El 11 de abril llegó a la redacción de Proceso un ejemplar del libro "Morir por la verdad". La imagen en cautiverio de la esposa de Beltrán Leyva ilustra la portada del libro. Una fajilla amarilla, parecida a las que utiliza la policía para acordonar una zona, previene: “¡Advertencia! Fotos de la escena del crimen en el interior. No apropiado para menores”.
El libro de 380 páginas recupera “versiones editadas y actualizadas de informes” que aparecieron en "El Blog del Narco" del 2 de marzo de 2010 al 25 de febrero de 2011. Tales informes los alterna con fotografías de ejecutados, decapitados, desmembrados, quemados y destazados y con imágenes de videos de torturas o interrogatorios a sicarios o policías.
Junto con el libro llegó una carta de Lucy en la que advertía que permanecerá en el anonimato, pero que estaría dispuesta a ofrecer entrevistas.
Proceso la entrevistó el domingo 14 a través de Skype. Ella utilizó un distorsionador electrónico de voz y las pantallas del entrevistador y de la entrevistada permanecieron sin imagen.
Durante la entrevista Lucy relata que "El Blog del Narco" surgió en marzo de 2010 en respuesta a una campaña lanzada por el gobierno de Felipe Calderón y los medios tradicionales para minimizar la violencia que se disparó en varias partes del país.
“Decían que no estaba pasando nada, que la gente estaba cayendo en psicosis, que imaginaba cosas, que estaba siendo mentirosa, que querían llamar la atención. Obviamente eso era indignante porque no eran personas que querían llamar la atención, eran víctimas. Entonces el blog fue como una ventana de información y un mecanismo para que la gente no se sintiera sola”, expresa.
Durante la entrevista se le pregunta a Lucy sobre los criterios que establece para difundir información e imágenes: ¿Sólo agrega al blog la información que recibe o la reportea y hace entrevistas? ¿Cómo distingue cuando la información que le envían es falsa o verdadera?
Lucy evade las preguntas. Sostiene que por “motivos de seguridad” no hablará de los “procedimientos internos” del blog. Sin embargo afirma que con el paso del tiempo ha creado una lista de contactos y un procedimiento para cotejar la información. Explica que éste consiste en confrontar los nuevos datos que recibe con hechos anteriores que tiene registrados; si concuerdan o son coherentes en el tiempo, la información adquiere para ella veracidad.
En la introducción del libro Lucy apunta: “La gran mayoría de la prensa mexicana nos dio la espalda. Algunos periodistas difundieron mentiras diciendo que grupos del crimen organizado escribían "El Blog del Narco"; otros decían que financiaban el sitio. Jamás hemos ni favorecido ni nos hemos opuesto a ningún grupo criminal. Simplemente hemos contado la verdad de la mejor manera posible”.
–¿Cómo sabemos que realmente usted maneja "El Blog del Narco"? ¿Cómo sabemos que detrás de ese blog no se encuentra alguien de un cártel del narcotráfico?
–No creo que alguien de un grupo delictivo tenga el tiempo para escribir un libro o tiempo para darte una entrevista a ti y a otros medios. No creo que tenga tiempo para muchas cosas. Son personas muy ocupadas –responde.
Luego rechaza que esté vinculada con cárteles del narcotráfico. “Te lo digo tan tranquila porque no lo estoy. Es muy respetable que tú pienses eso y cada quien puede pensar lo que quiera, pero yo estoy tranquila porque no lo estoy. No he recibido ningún centavo ni del gobierno ni de nadie”.
Ante la insistencia del reportero Lucy responde: “No sé qué quieres… ¿Venir a mi casa? ¿Conocer a mi familia? Eso no lo voy a hacer. O sea, es tu problema creer si soy o no soy (quien administra el blog); ese no es mi problema…”
–¿Lo que me dice es que tenemos que confiar en su palabra?
–Yo confío mucho en la palabra de la gente; para mí vale más que el dinero (…)
–¿Es ético y periodísticamente válido transmitir rumores de fuentes anónimas?
–Las fuentes son fuentes. Tal vez sean rumores para ustedes, pero cuando difundimos una información, tenemos otros datos que la validan.
Menos de 20 días después de esa entrevista, Lucy anunció que abandonaba el país por temor a será asesinada.
A su juicio, la administradora del popular sitio que dejó de operar desde el pasado 1 de mayo, luego de la captura de Inés Coronel, el suegro de Joaquín "El Chapo" Guzmán, se han dedicado durante los últimos tres años a copiar y pegar información de reporteros o de diarios sin darles el crédito correspondiente.
Aun así, dice, Lucy se presentaba hasta antes de abandonar el país como “la única” persona capaz de publicar información sobre la violencia que registra México, cuando lo único que hace es “piratearse la información” (sic) de reporteros, portales electrónicos y diarios.
Con base en lo anterior, el portal de noticias estadunidense y los reporteros norteños no tienen duda de que Lucy está lucrando con la información de reporteros reales que todos los días “arriesgan el pellejo” para escribir sus notas que por lo demás, presenta como suyas en su libro de reciente aparición “Morir por la Verdad”.
Fronteras realizó una investigación sobre las notas publicadas por "El Blog del Narco" antes de dejar de funcionar y llegó a esta conclusión:
“Una revisión que hizo nuestro equipo sobre noticias recientes muestra que los dueños del "Blog del Narco" han publicado las mismas noticias de los periodistas mexicanos que dice que ha tenido que sustituir”.
En su análisis, el sitio de noticias estadunidense sostiene que el Blog reporta exactamente las mismas noticias de las que dan cuenta los periodistas mexicanos y a que pesar de ello Lucy dice en su libro que “ellos son los únicos que dan a conocer la verdad en México”.
“El Blog del Narco" está robándose el trabajo de reporteros legítimos que arriesgan sus vidas para escribir historias propias. Sin embargo, ahora el "Blog del Narco" se vende a sí mismo como el último vestigio del periodismo honrado en el país”, según Fronteras.
Desde su óptica personal, todo es obra de la editorial Feral House, quien editó el libro “Morir por la Verdad”, en donde se presenta a Lucy como una heroica veinteañera que está luchando sola para denunciar a los narcos poniendo en riesgo su vida ya que el resto de los periodistas de México se rindieron ante sus amenazas”.
La empresa Feral House comenzó a vender esa historia a muchos medios de Estados Unidos, para la promoción del libro. En esa campaña Lucy declaró a una estación de Texas: “Hace mucho tiempo que murió el periodismo en México”.
Y a la televisora árabe Al Jazeera le dijo: “Si no lo hacía yo, nadie lo iba a hacer”.
Incluso esa propaganda dirigida al público extranjero fue retomada por el diario británico The Guardian, a quien Lucy le aseguró que "El Blog del Narco" vino a llenar el vacío que dejaron sus colegas periodistas intimidados”.
El diario británico fue precisamente el que dio la noticia de que Lucy decidió abandonar el país y refugiarse en España, tras la desaparición de un analista de sistema del "Blog del Narco".
Sin embargo, Lucy ya había mentido respecto a presuntas amenazas en su contra cuando aseguró que "El Blog del Narco" fue incluido en las “narcomantas” que aparecieron en Nuevo Laredo después del asesinato de la “Nena de Nuevo Laredo” y dos jóvenes que denunciaban en redes sociales las actividades de "Los Zetas".
En ninguna de las mantas que se colgaron en esa ocasión se mencionó al "Blog del Narco". Además no existen evidencias de que alguno de los grupos del crimen organizado haya amenazado a sus administradores. Por el contrario, algunos cárteles lo consideran como una plataforma para mandar mensajes toda vez de que sistemáticamente envían de manera anónima videos, contenidos de “narcomantas”, etcétera.
Las presuntas amenazas sólo están sustentadas en la palabra de Lucy, quien miente en lo esencial, y contrastan con las que el crimen organizado lanzó contra la página de Facebook “Valor por Tamaulipas”.
En el caso de "Valor por Tamaulipas" no sólo está como evidencia de las amenazas el volante que circuló en Ciudad Victoria y en otras partes del estado. También existe la página “Antivalor por Tamaulipas” donde los narcos intentan contrarrestar las denuncias de ciudadanos que aparecen en el sitio que pretenden cerrar.
Los grupos del crimen organizado ofrecieron 600 mil pesos por la cabeza del administrador de "Valor por Tamaulipas" por las constantes denuncias que hacen los propios ciudadanos, ubicando las zonas donde los criminales están extorsionando, secuestrando o el cobro de piso.
Periodistas del norte del país que solicitaron el anonimato también denunciaron el plagio de sus notas o reportajes que aparecen en "El Blog del Narco" sin la firma o medio que las produjo, lo que constituye un delito.
Proceso constató que algunos de sus reportajes sobre Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y sobre otras regiones donde predomina los grupos del crimen organizado aparecieron en "El Blog del Narco" sin darle el crédito a la revista.
También están reportajes, o incluso editoriales, que fueron publicadas en el diario Reforma, Excélsior o La Jornada, por mencionar sólo algunos.
Entre los periodistas que condenan el plagio del Blog está Témoris Greko, corresponsal de guerra mexicano que recién cubrió la guerra de Libia.
“He cubierto guerras, revoluciones y conflictos en Medio Oriente, África y Asia. Pero tengo un enorme respeto por mis compañeros periodistas que cubren temas de crimen organizado y narcotráfico en México”, dijo Greko.
Aseguró que él puede entrar en una zona peligrosa y salir si las cosas se ponen demasiado feas. “Mis compañeros viven en zonas peligrosas, sus padres viven en ellas, sus hijos van a la escuela en ellas, todo lo que tienen en la vida depende de lo que ocurra en esas zonas peligrosas. Y a pesar de todo, siguen cumpliendo”.
"El Blog del Narco", dijo, no sólo plagia a estos compañeros, sino que los minimiza, los desprecia, es más, dice que ni siquiera existen, que el citado Blog hace por sí solo las tareas que todos los demás han abandonado.
“Y dice esto para ganar dinero”, concluye.
El pasado 28 de abril, la revista Proceso (número 1904) publicó un reportaje titulado “El Blog del Narco y la veinteañera que lo maneja”.
Desde la clandestinidad, Lucy defiende su trabajo, habla de sus miedos, se desmarca de cualquier mafia y sentencia: Hasta con los cárteles hay que ser objetivos.
–¿Es válido convertirse en un foro de mensajes cruzados entre cárteles o en un replicador o en correa de transmisión de lo que los narcotraficantes quieren difundir? – le pregunta a la mujer el reportero Homero Campa.
–Te voy a contestar con otra pregunta: ¿Es válido que los medios de comunicación también intercambien este tipo de mensajes de los políticos? A mí no me pagan, a ellos sí. A ellos les paga un político para denunciar y contraatacar a otro y decirle que es un estúpido. ¿Entonces es ético que los partidos políticos paguen a los periódicos y a las radiodifusoras para poner mil spots que digan: “No voten por ese político porque es ratero”? Eso es inmoral. Los medios de comunicación tradicionales están recibiendo dinero cuando se supone que tienen la obligación de informar con objetividad.
Lucy defiende el tipo de información que difunde "El Blog del Narco". Son “situaciones reales que están sucediendo”, afirma. Además “hay que ser objetivos”, es decir publicar sin distingos tanto lo que dice un cártel como lo que dice otro.
–¿Si usted publica una narcomanta de un cártel, tiene que publicar las de todos?
–Exactamente. Hay que ser objetivos. O sea, también con los narcos hay que ser objetivos.
Lucy salió a la luz pública el 4 de abril, cuando el diario británico The Guardian reveló que "El Blog del Narco" es manejado desde el anonimato por una joven mujer mexicana, autora del libro "Morir por la verdad": Encubiertos dentro de la violenta guerra contra las drogas en México.
“¿Quién soy yo? Soy veinteañera, vivo en el norte de México, soy periodista, soy mujer, soltera, no tengo hijos y amo a México”, dijo quien en la entrevista con The Guardian también utilizó el sobrenombre Lucy.
“No creo que la gente se hubiera imaginado que una mujer hace esto (…) Es un duro golpe para el machismo mexicano y para la idea de que las mujeres son débiles, más delicadas”, añadió.
The Guardian señaló que "El Blog del Narco" se ha convertido en una “sensación en internet” que pone a sus lectores “en primera fila” de la guerra contra las drogas que se libra en México. Sostuvo que es lectura obligada para autoridades, cárteles y ciudadanos comunes, pues “pone al descubierto, día tras día, la terrible violencia que es censurada por los principales medios de comunicación”.
El 11 de abril llegó a la redacción de Proceso un ejemplar del libro "Morir por la verdad". La imagen en cautiverio de la esposa de Beltrán Leyva ilustra la portada del libro. Una fajilla amarilla, parecida a las que utiliza la policía para acordonar una zona, previene: “¡Advertencia! Fotos de la escena del crimen en el interior. No apropiado para menores”.
El libro de 380 páginas recupera “versiones editadas y actualizadas de informes” que aparecieron en "El Blog del Narco" del 2 de marzo de 2010 al 25 de febrero de 2011. Tales informes los alterna con fotografías de ejecutados, decapitados, desmembrados, quemados y destazados y con imágenes de videos de torturas o interrogatorios a sicarios o policías.
Junto con el libro llegó una carta de Lucy en la que advertía que permanecerá en el anonimato, pero que estaría dispuesta a ofrecer entrevistas.
Proceso la entrevistó el domingo 14 a través de Skype. Ella utilizó un distorsionador electrónico de voz y las pantallas del entrevistador y de la entrevistada permanecieron sin imagen.
Durante la entrevista Lucy relata que "El Blog del Narco" surgió en marzo de 2010 en respuesta a una campaña lanzada por el gobierno de Felipe Calderón y los medios tradicionales para minimizar la violencia que se disparó en varias partes del país.
“Decían que no estaba pasando nada, que la gente estaba cayendo en psicosis, que imaginaba cosas, que estaba siendo mentirosa, que querían llamar la atención. Obviamente eso era indignante porque no eran personas que querían llamar la atención, eran víctimas. Entonces el blog fue como una ventana de información y un mecanismo para que la gente no se sintiera sola”, expresa.
Durante la entrevista se le pregunta a Lucy sobre los criterios que establece para difundir información e imágenes: ¿Sólo agrega al blog la información que recibe o la reportea y hace entrevistas? ¿Cómo distingue cuando la información que le envían es falsa o verdadera?
Lucy evade las preguntas. Sostiene que por “motivos de seguridad” no hablará de los “procedimientos internos” del blog. Sin embargo afirma que con el paso del tiempo ha creado una lista de contactos y un procedimiento para cotejar la información. Explica que éste consiste en confrontar los nuevos datos que recibe con hechos anteriores que tiene registrados; si concuerdan o son coherentes en el tiempo, la información adquiere para ella veracidad.
En la introducción del libro Lucy apunta: “La gran mayoría de la prensa mexicana nos dio la espalda. Algunos periodistas difundieron mentiras diciendo que grupos del crimen organizado escribían "El Blog del Narco"; otros decían que financiaban el sitio. Jamás hemos ni favorecido ni nos hemos opuesto a ningún grupo criminal. Simplemente hemos contado la verdad de la mejor manera posible”.
–¿Cómo sabemos que realmente usted maneja "El Blog del Narco"? ¿Cómo sabemos que detrás de ese blog no se encuentra alguien de un cártel del narcotráfico?
–No creo que alguien de un grupo delictivo tenga el tiempo para escribir un libro o tiempo para darte una entrevista a ti y a otros medios. No creo que tenga tiempo para muchas cosas. Son personas muy ocupadas –responde.
Luego rechaza que esté vinculada con cárteles del narcotráfico. “Te lo digo tan tranquila porque no lo estoy. Es muy respetable que tú pienses eso y cada quien puede pensar lo que quiera, pero yo estoy tranquila porque no lo estoy. No he recibido ningún centavo ni del gobierno ni de nadie”.
Ante la insistencia del reportero Lucy responde: “No sé qué quieres… ¿Venir a mi casa? ¿Conocer a mi familia? Eso no lo voy a hacer. O sea, es tu problema creer si soy o no soy (quien administra el blog); ese no es mi problema…”
–¿Lo que me dice es que tenemos que confiar en su palabra?
–Yo confío mucho en la palabra de la gente; para mí vale más que el dinero (…)
–¿Es ético y periodísticamente válido transmitir rumores de fuentes anónimas?
–Las fuentes son fuentes. Tal vez sean rumores para ustedes, pero cuando difundimos una información, tenemos otros datos que la validan.
Menos de 20 días después de esa entrevista, Lucy anunció que abandonaba el país por temor a será asesinada.
(Con información de El Diario de Coahuila)
domingo, 19 de mayo de 2013
De "Fabiancito" y otras historias
Fabián Granier Calles, mejor conocido como “Fabiancito”, dio un giro estrepitoso a su vida en un sexenio: pasó de ser repartidor de despensas para los pobres a principios del gobierno de su padre Andrés Granier Melo en Tabasco a darse una vida de lujos en Cancún, Quintana Roo, hacer fiestas en su yate y comprar ropa en tiendas de Estados Unidos.
Apenas el priísta llegó al Ejecutivo tabasqueño el 1 de enero de 2007, su hijo Fabián, entonces de 27 años, se convirtió en gestor social repartiendo despensas, láminas, cancelando multas, infracciones y más, todo para ganar popularidad, según publica SinEmbargo.mx.
Pero las solicitudes de ayuda las hacía desde la residencia oficial y con el apoyo, según medios locales, de más de 100 empleados del gobierno. Pronto el “junior” se convirtió en un dolor de cabeza para su padre. Se le acusó de peculado.
Panistas y perredistas tabasqueños pidieron frenar a Granier Jr., mientras que su papá sólo alcanzó a defenderlo diciendo: “Mi hijo Fabián me ayuda a atender a la gente que su padre no puede atender”.
Al tiempo que esto pasaba la deuda del estado iba en aumento.
Granier Melo recibió el poder de manos del priísta Manuel Andrade, quien le dejó una deuda de 450 millones de pesos.
En sus seis años de gobierno ese pasivo creció a más de 10 mil millones. Sin embargo, el actual gobernador Arturo Núñez informó que el monto real es por 17 mil 737 millones de pesos, a lo que se suman pasivos bancarios y supuestos desvíos de recursos, que dan un total de 23 mil millones de pesos.
Ahora que las miradas están puestas en el ex gobernador gracias al pésimo estado en que dejó las arcas tabasqueñas y por un audio dado a conocer esta semana en el que revela su riqueza, el nombre de Fabián también ha cobrado relevancia.
El pasado 14 de mayo se difundió un audio en el que el mandatario presume, ante un individuo sólo identificado como “El Ruso”, la manera en que vivía cuando gobernaba Tabasco. La plática habría tenido lugar dos meses antes de que el político priísta dejara la gubernatura. Acompañado de su hijo Fabián, habla de sus viajes a Miami, Los Ángeles, Beverly Hills y Hollywood. -Le compré una bolsa a su ex mujer, le compré a la mía. Nos vamos a Saks, a la Quinta Avenida y compro unos zapatos de 600 dólares- dice Granier Melo. -650 dólares fueron -precisa su hijo. -Yo pagué fácil 170 dólares en zapatos, 5 mil pesos -dice Andrés. -Dos mil y pico de dólares -refuta Fabián. Pero esto no es nada nuevo, los excesos de “Fabiancito” son conocidos lo mismo en Tabasco que en Quintana Roo, donde hizo su imperio. Fabián Granier Calles vivió entre lujos durante el mandato de su padre.
En marzo de 2008, Rafael Sánchez Cabrales, entonces Diputado federal del PRD, acusó a Fabián Granier de ocupar aeronaves del gobierno del estado para sus “cortejos amorosos”.
Según el legislador, el hijo del ex gobernador viajó a Cancún con tres mujeres en el jet oficial.
Apenas el priísta llegó al Ejecutivo tabasqueño el 1 de enero de 2007, su hijo Fabián, entonces de 27 años, se convirtió en gestor social repartiendo despensas, láminas, cancelando multas, infracciones y más, todo para ganar popularidad, según publica SinEmbargo.mx.
Pero las solicitudes de ayuda las hacía desde la residencia oficial y con el apoyo, según medios locales, de más de 100 empleados del gobierno. Pronto el “junior” se convirtió en un dolor de cabeza para su padre. Se le acusó de peculado.
Panistas y perredistas tabasqueños pidieron frenar a Granier Jr., mientras que su papá sólo alcanzó a defenderlo diciendo: “Mi hijo Fabián me ayuda a atender a la gente que su padre no puede atender”.
Al tiempo que esto pasaba la deuda del estado iba en aumento.
Granier Melo recibió el poder de manos del priísta Manuel Andrade, quien le dejó una deuda de 450 millones de pesos.
En sus seis años de gobierno ese pasivo creció a más de 10 mil millones. Sin embargo, el actual gobernador Arturo Núñez informó que el monto real es por 17 mil 737 millones de pesos, a lo que se suman pasivos bancarios y supuestos desvíos de recursos, que dan un total de 23 mil millones de pesos.
Ahora que las miradas están puestas en el ex gobernador gracias al pésimo estado en que dejó las arcas tabasqueñas y por un audio dado a conocer esta semana en el que revela su riqueza, el nombre de Fabián también ha cobrado relevancia.
El pasado 14 de mayo se difundió un audio en el que el mandatario presume, ante un individuo sólo identificado como “El Ruso”, la manera en que vivía cuando gobernaba Tabasco. La plática habría tenido lugar dos meses antes de que el político priísta dejara la gubernatura. Acompañado de su hijo Fabián, habla de sus viajes a Miami, Los Ángeles, Beverly Hills y Hollywood. -Le compré una bolsa a su ex mujer, le compré a la mía. Nos vamos a Saks, a la Quinta Avenida y compro unos zapatos de 600 dólares- dice Granier Melo. -650 dólares fueron -precisa su hijo. -Yo pagué fácil 170 dólares en zapatos, 5 mil pesos -dice Andrés. -Dos mil y pico de dólares -refuta Fabián. Pero esto no es nada nuevo, los excesos de “Fabiancito” son conocidos lo mismo en Tabasco que en Quintana Roo, donde hizo su imperio. Fabián Granier Calles vivió entre lujos durante el mandato de su padre.
En marzo de 2008, Rafael Sánchez Cabrales, entonces Diputado federal del PRD, acusó a Fabián Granier de ocupar aeronaves del gobierno del estado para sus “cortejos amorosos”.
Según el legislador, el hijo del ex gobernador viajó a Cancún con tres mujeres en el jet oficial.
Como prueba, el legislador mostró una serie de fotografías publicadas en Facebook por Fabiola Castro, ex novia de Granier Calles. Una vez más, el papá salió en su defensa. El mandatario dijo que, en ocasiones, su familia y algunas amistades lo acompañaban en sus giras. En octubre de 2010, Granier Melo reveló que su hijo tuvo que salir de Tabasco por problemas de seguridad. Entonces se refugió en Cancún. El joven habría adquirido en dicho destino turístico el hotel “El Pueblito” por una suma superior a los 50 millones de dólares. El inmueble se ubica en el kilómetro 17.5 de la zona hotelera de Cancún, es de 4 estrellas y tiene 350 habitaciones. Investigaciones periodísticas dieron cuenta de que Granier Calles invirtió en 10 lujosos departamentos en la Torre Emerald del kilómetro 12 de la Zona Hotelera. Entre los propietarios del edificio destaca la familia de Jorge Emilio González, “El Niño Verde”. Cada departamento tiene un valor variable de 20 y 25 millones de pesos.
El “junior” supuestamente también adquirió varios terrenos en la Riviera Maya, una clínica en Mérida, departamentos de lujo en Miami y hasta un yate, bautizado como “Andrecito”, resguardado en el muelle de la laguna Nichupté en Quintana Roo.
Las adquisiciones de “Fabiancito” levantaron sospechas sobre la procedencia del dinero para darse tanto lujo. Y es que no sólo se divierte en México, la prensa indica que uno de sus destinos favoritos es Las Vegas. A mediados de abril pasado, el PAN presentó ante la PGR, en la Ciudad de México, una denuncia penal contra el ex gobernador Andrés Granier Melo y su hijo Fabián Granier Calles. El diputado local panista, Francisco Castillo Ramírez, detalló que en la nueva querella se incluyó a Amílcar Sala Villanueva, compadre y socio del ex mandatario estatal, considerado el cerebro de los negocios que supuestamente tejió como asesor de inversiones de la Secretaría de Administración y Finanzas tabasqueña en el sexenio pasado. ”Fabiancito” no es el único miembro de la familia Granier Calles que ha sido señalado por sus excesos. Desde que Andrés Granier Melo llegó al poder, su familia vivió rodeada de lujos y seguridad. Las investigaciones de la prensa nacional indican que desde el inicio de su administración los familiares y amigos de Granier usaron 19 camionetas blindadas de las empresas Automóviles Monterrey, S.A. de C.V. y Chevrolet del Caribe S.A. de C.V. Esto derivó en un gasto de 16.2 millones de pesos del erario público en un contrato anual. En tanto, en la Quinta Grijalva, la residencia oficial, se llegaron a gastar 35 millones de pesos en un año. En dicho inmueble se erogaban en promedio un millón de pesos mensuales para emplear a 160 personas entre servidumbre y personal de seguridad. Los gastos dentro de la Quinta eran por demás increíbles, según la asociación un kilo de cebolla se compraba en 100 pesos, un paquete de pan en 70 y se gastaban más de 100 mil pesos en banquetes. Pero los grandes gastos no sólo se dieron en Tabasco, distintos medios indican que tras dejar la entidad parte de la familia habría realizado un crucero por Orlando, Florida, el mes pasado. Las cabinas “deluxe” para los Granier Melo, su esposa, sus hijas Mariana y Paulina, así como los esposos de éstas, tuvieron un valor de entre 4 mil 38 dólares y 5 mil dólares cada una. Las hijas del ex gobernador, Paulina y Mariana, también aprovecharon para divertirse en la gestión de su padre: lo mismo viajaron por el mundo, abrieron la franquicia Yogen Früz Yogurty’s en la Plaza Altabrisa, de Villahermosa y adquirieron tiempos compartidos en hoteles como el Marriot de París.La franquicia de Yogen Früz cuesta 25 mil dólares y la de Yogurty’s 20 mil, y habría sido adquirida por Mariana, su esposo Francisco y Paulina. El 13 de marzo del 2012, Mariana concretó con el Marriott Ownership Resort Inc. bienes de tiempo compartidos conforme al plan Marriott Vacation Club Destinations, por el que pagó más de 3 millones de pesos. Por otro lado, Mariana Granier Calles fue citada el 1 de febrero pasado a comparecer ante el Juzgado Cuarto de Distrito, ubicado en la colonia Las Gaviotas de Villahermosa, Tabasco, para que explicara la procedencia de 3 mil millones de pesos depositados en sus cuentas bancarias. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores ordenó que esa enorme cantidad de dinero fuera congelada.
Positivo que mexicanos expresen su indignación en redes sociales
El “junior” supuestamente también adquirió varios terrenos en la Riviera Maya, una clínica en Mérida, departamentos de lujo en Miami y hasta un yate, bautizado como “Andrecito”, resguardado en el muelle de la laguna Nichupté en Quintana Roo.
Las adquisiciones de “Fabiancito” levantaron sospechas sobre la procedencia del dinero para darse tanto lujo. Y es que no sólo se divierte en México, la prensa indica que uno de sus destinos favoritos es Las Vegas. A mediados de abril pasado, el PAN presentó ante la PGR, en la Ciudad de México, una denuncia penal contra el ex gobernador Andrés Granier Melo y su hijo Fabián Granier Calles. El diputado local panista, Francisco Castillo Ramírez, detalló que en la nueva querella se incluyó a Amílcar Sala Villanueva, compadre y socio del ex mandatario estatal, considerado el cerebro de los negocios que supuestamente tejió como asesor de inversiones de la Secretaría de Administración y Finanzas tabasqueña en el sexenio pasado. ”Fabiancito” no es el único miembro de la familia Granier Calles que ha sido señalado por sus excesos. Desde que Andrés Granier Melo llegó al poder, su familia vivió rodeada de lujos y seguridad. Las investigaciones de la prensa nacional indican que desde el inicio de su administración los familiares y amigos de Granier usaron 19 camionetas blindadas de las empresas Automóviles Monterrey, S.A. de C.V. y Chevrolet del Caribe S.A. de C.V. Esto derivó en un gasto de 16.2 millones de pesos del erario público en un contrato anual. En tanto, en la Quinta Grijalva, la residencia oficial, se llegaron a gastar 35 millones de pesos en un año. En dicho inmueble se erogaban en promedio un millón de pesos mensuales para emplear a 160 personas entre servidumbre y personal de seguridad. Los gastos dentro de la Quinta eran por demás increíbles, según la asociación un kilo de cebolla se compraba en 100 pesos, un paquete de pan en 70 y se gastaban más de 100 mil pesos en banquetes. Pero los grandes gastos no sólo se dieron en Tabasco, distintos medios indican que tras dejar la entidad parte de la familia habría realizado un crucero por Orlando, Florida, el mes pasado. Las cabinas “deluxe” para los Granier Melo, su esposa, sus hijas Mariana y Paulina, así como los esposos de éstas, tuvieron un valor de entre 4 mil 38 dólares y 5 mil dólares cada una. Las hijas del ex gobernador, Paulina y Mariana, también aprovecharon para divertirse en la gestión de su padre: lo mismo viajaron por el mundo, abrieron la franquicia Yogen Früz Yogurty’s en la Plaza Altabrisa, de Villahermosa y adquirieron tiempos compartidos en hoteles como el Marriot de París.La franquicia de Yogen Früz cuesta 25 mil dólares y la de Yogurty’s 20 mil, y habría sido adquirida por Mariana, su esposo Francisco y Paulina. El 13 de marzo del 2012, Mariana concretó con el Marriott Ownership Resort Inc. bienes de tiempo compartidos conforme al plan Marriott Vacation Club Destinations, por el que pagó más de 3 millones de pesos. Por otro lado, Mariana Granier Calles fue citada el 1 de febrero pasado a comparecer ante el Juzgado Cuarto de Distrito, ubicado en la colonia Las Gaviotas de Villahermosa, Tabasco, para que explicara la procedencia de 3 mil millones de pesos depositados en sus cuentas bancarias. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores ordenó que esa enorme cantidad de dinero fuera congelada.
Positivo que mexicanos expresen su indignación en redes sociales
La exhibición y denuncia de actos ilegales de algunos políticos y su familia por medio de las redes sociales indican que “algo positivo está sucediendo en México”, dijo el semanario The Economist en su portada de sitio web. De acuerdo con la publicación, la utilidad de la red social Twitter es más frecuente en México que en los Estados Unidos y gracias a esto un sinnúmero de mexicanos se enteran y muestran su descontento por el derecho del que gozan algunas partes de la clase politica del país.
“Quienes tienen la posibilidad de adquirir iPhones, cámaras y dispositivos de grabación —que probablemente también viven mucho mejor que la mayoría de los mexicanos— están pidiendo cuentas a los políticos y a otros por una extravagancia injustificable, de hecho forzándolos a tomar la responsabilidad por sus acciones”, se lee en la publicación. Casos como el de “Lady Profeco”, hija del ahora ex titular de la Procuraduría Federal del Consumidor, y que fue expuesta en las redes sociales por ordenar cerrar el restaurante Maximo Bistrot después de que el mesero la hizo esperar por una mesa por no contar con una reservación. Así como la reciente difusión de la grabación del ex gobernador de Tabasco, Andrés Granier que fue dada a conocer por una estación de radio local en Tabasco. Dichas grabaciones contenían audios de que Granier se jactaba de sus 400 pares de zapatos, 600 trajes y 1000 camisas la mayoría de los cuales guardaba en sus casas ostentosas en el extranjero. De igual forma, los despilfarros económicos por parte de Paulina, la hija del líder del sindicato de los trabajadores petroleros, Carlos Romero Deschamps. Estos son los casos mencionados por The Economist, que además añade: “estas historias hacen una prensa maravillosa: ofrecen un vistazo seductor a las vidas privadas de unos cuantos privilegiados; también tocan un nervio en una sociedad harta de ver cómo una élite consentida se apodera de la prosperidad de México”.
El semanario finaliza su publicación afirmando que la buena noticia es que la sociedad mexicana cuenta cada vez más con herramientas tecnológicas para denunciar “los abusos de la clase política mexicana”.
Políticos que se "indignan" pero no hacen nada al respecto
Políticos que se "indignan" pero no hacen nada al respecto
Diputados y senadores condenaron los presuntos actos de corrupción y la riqueza a costa del erario del panista César Nava y los priístas Andrés Granier y Carlos Romero Deschamps, ventilados a través de los medios de comunicación y las redes sociales. No obstante, a pesar de sus declaraciones cargadas de exigencias de justicia y rendición de cuentas, en los hechos, poco o nada han realizado los legisladores para acabar con la red de corrupción que estos y otros funcionarios públicos han tejido desde el servicio público.
Acerca de la denuncia que enfrenta el ex presidente nacional del Partido Acción Nacional, César Nava, en tribunales estadounidenses por presuntos actos de corrupción en Petróleos Mexicanos, el líder de los senadores del Partido de la Revolución Democrática, Miguel Barbosa, pidió que se investigue este caso hasta las últimas consecuencias. “Que se determinen responsabilidades. Son hechos que ya se conocía habían ocurrido desde otro tiempo, que creo que en la administración panista no hubo la voluntad de esclarecerlos, pero lo que está apareciendo obliga al actual gobierno a poder determinar responsabilidad”, sostuvo. Su homólogo en San Lázaro, Silvano Aureoles, también habló al respectó y fue más allá. Exigió que también se investigue la riqueza del líder de los trabajadores petroleros Carlos Romero Deschamps “Que se investigue. O sea aquí no solamente es el caso de César Nava (…) Aquí hay viejas historias y también el PRI tiene mucho que decir con respecto a lo que pasa en Pemex; empezando por el líder multiseñalado de los petroleros y los actos que se han cometido por décadas en la paraestatal”, señaló Silvano Aureoles, coordinador de los diputados perredistas.
Andrés Granier
“Indignante, grave, (…) ahora hay cinismo por parte de Granier y creo que es el momento que la sociedad exija justicia, pero además resarcimiento del daño, no basta con que los metan un ratito a la cárcel y al rato salgan”, dijo la Senadora perredista, Dolores Padierna, sobre las declaraciones del ex gobernador de Tabasco, Andrés Granier, quien presumió una vida de lujo y un impresionante guardarropa. En el mismo sentido, Acción Nacional exigió todo el peso de la ley contra el ex mandatario que con unas copas de más dijo poseer mil pantalones y 300 pares de zapatos. “De resultar su voz, nos parecería gravísimo y estaríamos solicitando todo el peso de la ley en el supuesto de que así fuera”, dijo el Diputado panista Ricardo Anaya, Vicepresidente de la Comisión Permanente. No obstante su indignación, diputados y senadores omitieron mencionar que desde el 7 de marzo, la izquierda y el PAN exigieron a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y al Servicio de Administración Tributaria, que transparenten las investigaciones sobre las cuentas bancarias de Mariana Granier Calles, hija del ex Gobernador de Tabasco, sin que hayan recibido respuesta positiva. Y que la fuerza priista mando a “congelar” la propuesta en la Comisión de Hacienda, por lo que hasta hoy, la Cámara de Diputados ha permanecido inerte ante la denuncia interpuesta contra el ex mandatario Andrés Granier.
Carlos Romero Deschamps
A través de un punto de acuerdo presentado este miércoles ante la Comisión Permanente, la Senadora del PAN, Laura Rojas, pidió a la Procuraduría General de la República que investigue y, en su caso, persiga la probable comisión de delitos ante el aumento inexplicable del patrimonio de algunos líderes sindicales. “En aras de la transparencia, la legalidad y los derechos sindicales, debe esclarecerse el origen del patrimonio de los líderes sindicales y, sobre todo, si existe incongruencia entre sus ingresos y egresos”, puntualizó la también integrante de la Comisión Anticorrupción. La legisladora capitalina se pronunció porque la Unidad de Inteligencia Financiera informe al Congreso de la Unión si investiga a sindicatos cuyas operaciones financieras pudiesen constituir un ilícito. No obstante la pertinencia de su exhorto, el punto de acuerdo se turnó a comisiones, con lo cual es poco probable que el Congreso se pronuncie al respecto. Sin embargo, el PRI nuevamente uso su mayoría para frenar el punto de acuerdo y enviarlo a comisiones, donde posiblemente quedará “congelada”. Todavía resuena en los pasillos del Senado, la declaración del coordinador de los senadores del PRI, Emilio Gamboa, quien dijo “no tienen nada de qué preocuparse”, en claro respaldo a los líderes sindicales Carlos Romero Deschamps (secretario general del sindicato petrolero) y Joel Ayala, (secretario general del sindicato de burócratas), pocas horas después de la detención de la lideresa del sindicato magisterial, Elba Esther Gordillo.
Javier Duarte y Rosario Robles
El 23 de abril, en plena crisis del pacto por México tras el descubrimiento de “mapachismo” electoral del PRI en Veracruz, las bancadas del PAN, PRD y PT en San Lázaro solicitaron juicio político contra Javier Duarte de Ochoa, gobernador veracruzano y Rosario Robles, Secretaria de Desarrollo Social. La solicitud de juicio político se envió a la Comisión Jurisdiccional de la Cámara de Diputados, órgano que deberá determinar si procede el juicio o no. En caso de ser negativa la resolución, el juicio queda sobreseído y no se vuelve a tocar el tema. La Comisión Jurisdiccional está presidida por el Diputado del PRI, José Rangel Espinosa y constituida por 5 diputados del PRI, 3 del PAN, 2 del PRD, 1 del PVEM y 1 de Movimiento Ciudadano. Hasta momento, el juicio político contra Duarte y Robles está detenido en la red de burocracia de la Cámara de Diputados. “Recuerde que no sólo son esos asuntos, hay otras denuncias sobre funcionarios del Poder Judicial, en fin, algunos otros servidores públicos. De acuerdo con el procedimiento primero se debe crear la subcomisión de examen previo, sesionan juntas las comisiones de Justicia y de Gobernación y entre ambas, se integra una subcomisión de examen previo. Toda vez que esa subcomisión de examen previo determina que hay elementos, entonces entra en funciones la Jurisdiccional y se crea la Sección Instructora, a efecto de desahogar la denuncia, ese es el procedimiento”, precisó el presidente de la Comisión Jurisdiccional, el priista José Rangel Espinosa. Cabe mencionar que en el remoto caso de que el caso se presentara ante el pleno de la Cámara de Diputados, la oposición no contaría con las dos terceras partes de los 500 diputados, necesarias para que procediera el juicio político.
Ex funcionarios de Segob y los Casinos
Esta semana, la Comisión Especial sobre Juegos y Sorteos de la Cámara de Diputados se reunió con Marcela González Salas, directora general de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación. Acordaron colaborar en la revisión de expedientes de 32 permisos otorgados para el funcionamiento de casas de apuestas y de casinos, minutos antes de que terminara el gobierno del ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa. “Seguimos viendo irregularidades en los negocios de juegos y sorteos, hay asuntos que están bajo reserva. La Comisión va a hacer sus propias investigaciones; no pedimos exonerar a nadie y tampoco juzgamos anticipadamente”, explicó el presidente de la instancia legislativa, Ricardo Mejía Berdeja. Esta comisión se formó tras el escándalo generado por declaraciones de la abogada Talia Vázquez Alatorre, quien denunció una serie de irregularidades en el otorgamiento de permisos a Producciones Móviles y a Exciting Games para operar casas de apuestas y casinos. La abogada también refirió haber visto al ex funcionario de Segob y hoy Senador por el PAN, Roberto Gil Zuarth, recibir 900 mil dólares para gestionar el permiso de un casino. Incluso solicitó que el senador fuera desaforado para enfrentar la denuncia interpuesta ante la Procuraduría General de la República, como cualquier ciudadano y no como legislador federal. El Diputado de Movimiento Ciudadano, Ricardo Mejía, aseguró que los integrantes de esta instancia legislativa insistirán en reunirse con el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, para conocer más de los hechos. No obstante sus esfuerzos, todo parece indicar que la Comisión Especial para Indagar el Funcionamiento de las Instancias del Gobierno Federal Relacionadas con el Otorgamiento de Permisos para Juegos y Sorteos, no podrá aportar elementos sustantivos para deslindar responsabilidades y su trabajo se limitará a plantear una serie de recomendaciones rumbo a una nueva ley federal que regule a este sector.
(Con información de El Diario de Tabasco y Sin Embargo.mx)
(Con información de El Diario de Tabasco y Sin Embargo.mx)
sábado, 18 de mayo de 2013
El pintor de "El Chapo"
A mediados de 1997, Ariel Mejía emprendió la búsqueda de trabajo en Tijuana, Baja California.
Lo deportaron luego de vivir 10 años en San Diego, California, donde era carpintero. Vagaba desesperado por las calles de la frontera.
La ciudad de Tijuana le resultaba desconocida, se le hacía fea, cochina, le parecía un “gran cerro”, a pesar de vivir su adolescencia en el centro de la urbe. Aquí estudió artes plásticas y electrónica, en una preparatoria de carreras técnicas.
Recuerda que en los años 80´s el paso a Estados Unidos no era complicado, “brincabas la valla por los cerros guiado de un pollero”. Y así lo hizo Ariel, un migrante de 51 años, quien ahora se declara adicto a la heroína y el cristal.
“Llegué a Estados Unidos (1987) y empecé a trabajar de lo que sabía hacer: pintaba rótulos, ponía losetas y en la construcción de casas. La vida era muy difícil; extrañaba mi casa…”. 16 años después, Ariel sostiene una jeringa y se sincera.
En Estados Unidos se volvió adicto a la heroína. Conseguir droga en aquel país le resultó más fácil de lo que creía. En la construcción las jornadas eran largas y muchos mexicanos buscaban alivio en los estupefacientes duros.
A Ariel lo deportaron, como a miles de mexicanos, y 10 años más tarde volvía a pisar el suelo mexicano. Con “chambitas de albañilería” logró ocuparse.
A su regreso, se rentó un departamento en un multihabitacional en la colonia Módulos de Otay, localizado a un costado de la garita para ingresar a Estados Unidos. Recuerda que fue aquí donde consiguió un “trabajazo”, el sueldo sería de 2 mil pesos semanales.
“Estaba parado en la tienda de la esquina y en eso llegó un conocido, a quien le decían "El Charlie", me dijo que el trabajo iba ser para una persona de dinero, había que pintar, pero pintar en forma. Me decía que era una casona”, rememora.
La obra estaba casi terminaba, había que ajustar pocos detalles, entre ellos la pintura. Llegó a la casa con el número 19311 de la calle Sor Juana Inés de la Cruz, esa que incautaría el Ejército años después, donde se desarticularía uno de los "narcotúneles" más sofisticados de todos los tiempos. Pero en esa entonces ni Ariel ni ningún otro trabajador atinarían para qué serviría el inmueble.
“Me contrataron por dos meses. Imagínate qué tan grande era, si desde que llegué el jefe de la obra me dijo que sólo pintarla me llevaría un par de meses; uno al que le decía "El Patrón", cuenta Ariel.
La casa le pareció enorme: él calculaba que había 10 cuartos, un atrio central y dos cocheras. Pero lo que más lo desconcertaba era el garage que media más de ocho metros de alto.
¿Quién construiría un garaje con esas dimensiones?, uno que va a meter un tráiler, se pregunta y responde al recordar la casa Ariel.
La casa era una bodega
Hoy es mayo de 2013, y Ariel está otra vez en la casa que pintó en los años 90. Está parado a un costado de un colchón destartalado, encima de una capa de basura. 17 años después, Ariel no está contento de estar conversando en esta casa.
El 25 de noviembre de 2010, la casona fue escenario de uno de los golpes más grandes que ha logrado el Ejército. Con la colaboración de la DEA, descubrieron que la casona en la que trabajó como carpintero servía para empacar y mandar droga a Estados Unidos.
Según autoridades, la casa fue usada como bodega para apilar mariguana, que más tarde sería enviada a Estados Unidos a través de un pasadizo que desembocaba en el área industrial de la ciudad de San Diego, California.
“No lo pude creer cuando escuché que encontraron un túnel, hasta me vino a la mente el color original de la casa: era un azul bebé, empezaba la jornada a las ocho de la mañana y como a las seis de la tarde me iba a mi casa, ya que siempre terminaba muy cansado”, platica.
Ariel es adicto a la heroína y al cristal. No queda nada del hombre que fue. Vive de planta en la casa de la Calle Sor Juana Inés de la Cruz, y trabaja limpiando vidrios en la línea. Su adicción a los estupefacientes se recrudeció y necesita “picarse” cada cuatro horas.
Dice que irónicamente regreso a la casa muchos años después. Otros adictos le comentaron que le decomisaron un túnel y ahora el inmueble estaba solo y podían sacar algunas cosas que la PGR no se llevó: cableado, tuberías de cobre y algunos muebles de madera fina.
Al ver que nadie regresaba a la casa, y que ningún policía resguardaba el lugar, consideraron que era un buen lugar para vivir: “Así que nos instalamos, mejor que nosotros tuviéramos dónde dormir”.
Ariel gustoso ofrece dar un recorrido por el lugar que llegó a conocer muy bien. Camina agitado de un cuarto a otro, rememorando los buenos tiempos.
“A veces me da tristeza, pero luego pienso que son cosas materiales y algún día alguien la comprará y la va arreglar mejor, más bonita que como era; lo único que se necesita es trabajo y dinero”.
Agrega: “Muchos vienen a platicar, a fumar mota, la agarramos de escondite para no andar deambulando por las calles porque eso sí es muy peligroso, la policía nos molesta constantemente por cómo nos ve y nos corren”.
Duerme en la casona, que, de acuerdo con los cálculos de un arquitecto, así en ruinas, debe ascender el precio a los 300 mil dólares. Los pilares son fuertes y las cocheras son espectaculares. “Una verdadera obra de un narco, con una cochera para traficar”.
Llega la hora de la inyección y Ariel se excusa: “tengo que ‘picarme’, ya me agarró la malilla”. Prepara su dosis sin que nadie lo moleste; lo hace muy lentamente. Disuelve la heroína en agua sobre una cuchara, a fuego lento y la menea cuidadosamente con la punta de la jeringa.
Cierra sus ojos, los abre rápidamente y habla: “Sabe de quién es esta casa, de "El Chapo". Y no me lo va a creer, pero un día en "la línea" (aduana) yo volví a ver al patrón de la obra. ¡Sí, estaba haciendo línea! Quise preguntarle si se enteró de lo del túnel, si es que él sabia… pero en eso avanzó muy rápido la línea”.
Ariel se recuesta en el colchón, lanza al aire algunas palabras que resultan inentendibles, pareciese que divaga aunque después tiene un lapsus de cordura: “¿Sabe señorita?, ahora sí que trabajé sin querer queriendo para "El Chapo"…”, y suelta una risotada.
(Con información de La Policiaca.com)
Lo deportaron luego de vivir 10 años en San Diego, California, donde era carpintero. Vagaba desesperado por las calles de la frontera.
La ciudad de Tijuana le resultaba desconocida, se le hacía fea, cochina, le parecía un “gran cerro”, a pesar de vivir su adolescencia en el centro de la urbe. Aquí estudió artes plásticas y electrónica, en una preparatoria de carreras técnicas.
Recuerda que en los años 80´s el paso a Estados Unidos no era complicado, “brincabas la valla por los cerros guiado de un pollero”. Y así lo hizo Ariel, un migrante de 51 años, quien ahora se declara adicto a la heroína y el cristal.
“Llegué a Estados Unidos (1987) y empecé a trabajar de lo que sabía hacer: pintaba rótulos, ponía losetas y en la construcción de casas. La vida era muy difícil; extrañaba mi casa…”. 16 años después, Ariel sostiene una jeringa y se sincera.
En Estados Unidos se volvió adicto a la heroína. Conseguir droga en aquel país le resultó más fácil de lo que creía. En la construcción las jornadas eran largas y muchos mexicanos buscaban alivio en los estupefacientes duros.
A Ariel lo deportaron, como a miles de mexicanos, y 10 años más tarde volvía a pisar el suelo mexicano. Con “chambitas de albañilería” logró ocuparse.
A su regreso, se rentó un departamento en un multihabitacional en la colonia Módulos de Otay, localizado a un costado de la garita para ingresar a Estados Unidos. Recuerda que fue aquí donde consiguió un “trabajazo”, el sueldo sería de 2 mil pesos semanales.
“Estaba parado en la tienda de la esquina y en eso llegó un conocido, a quien le decían "El Charlie", me dijo que el trabajo iba ser para una persona de dinero, había que pintar, pero pintar en forma. Me decía que era una casona”, rememora.
La obra estaba casi terminaba, había que ajustar pocos detalles, entre ellos la pintura. Llegó a la casa con el número 19311 de la calle Sor Juana Inés de la Cruz, esa que incautaría el Ejército años después, donde se desarticularía uno de los "narcotúneles" más sofisticados de todos los tiempos. Pero en esa entonces ni Ariel ni ningún otro trabajador atinarían para qué serviría el inmueble.
“Me contrataron por dos meses. Imagínate qué tan grande era, si desde que llegué el jefe de la obra me dijo que sólo pintarla me llevaría un par de meses; uno al que le decía "El Patrón", cuenta Ariel.
La casa le pareció enorme: él calculaba que había 10 cuartos, un atrio central y dos cocheras. Pero lo que más lo desconcertaba era el garage que media más de ocho metros de alto.
¿Quién construiría un garaje con esas dimensiones?, uno que va a meter un tráiler, se pregunta y responde al recordar la casa Ariel.
La casa era una bodega
Hoy es mayo de 2013, y Ariel está otra vez en la casa que pintó en los años 90. Está parado a un costado de un colchón destartalado, encima de una capa de basura. 17 años después, Ariel no está contento de estar conversando en esta casa.
El 25 de noviembre de 2010, la casona fue escenario de uno de los golpes más grandes que ha logrado el Ejército. Con la colaboración de la DEA, descubrieron que la casona en la que trabajó como carpintero servía para empacar y mandar droga a Estados Unidos.
Según autoridades, la casa fue usada como bodega para apilar mariguana, que más tarde sería enviada a Estados Unidos a través de un pasadizo que desembocaba en el área industrial de la ciudad de San Diego, California.
“No lo pude creer cuando escuché que encontraron un túnel, hasta me vino a la mente el color original de la casa: era un azul bebé, empezaba la jornada a las ocho de la mañana y como a las seis de la tarde me iba a mi casa, ya que siempre terminaba muy cansado”, platica.
Ariel es adicto a la heroína y al cristal. No queda nada del hombre que fue. Vive de planta en la casa de la Calle Sor Juana Inés de la Cruz, y trabaja limpiando vidrios en la línea. Su adicción a los estupefacientes se recrudeció y necesita “picarse” cada cuatro horas.
Dice que irónicamente regreso a la casa muchos años después. Otros adictos le comentaron que le decomisaron un túnel y ahora el inmueble estaba solo y podían sacar algunas cosas que la PGR no se llevó: cableado, tuberías de cobre y algunos muebles de madera fina.
Al ver que nadie regresaba a la casa, y que ningún policía resguardaba el lugar, consideraron que era un buen lugar para vivir: “Así que nos instalamos, mejor que nosotros tuviéramos dónde dormir”.
Ariel gustoso ofrece dar un recorrido por el lugar que llegó a conocer muy bien. Camina agitado de un cuarto a otro, rememorando los buenos tiempos.
“A veces me da tristeza, pero luego pienso que son cosas materiales y algún día alguien la comprará y la va arreglar mejor, más bonita que como era; lo único que se necesita es trabajo y dinero”.
Agrega: “Muchos vienen a platicar, a fumar mota, la agarramos de escondite para no andar deambulando por las calles porque eso sí es muy peligroso, la policía nos molesta constantemente por cómo nos ve y nos corren”.
Duerme en la casona, que, de acuerdo con los cálculos de un arquitecto, así en ruinas, debe ascender el precio a los 300 mil dólares. Los pilares son fuertes y las cocheras son espectaculares. “Una verdadera obra de un narco, con una cochera para traficar”.
Llega la hora de la inyección y Ariel se excusa: “tengo que ‘picarme’, ya me agarró la malilla”. Prepara su dosis sin que nadie lo moleste; lo hace muy lentamente. Disuelve la heroína en agua sobre una cuchara, a fuego lento y la menea cuidadosamente con la punta de la jeringa.
Cierra sus ojos, los abre rápidamente y habla: “Sabe de quién es esta casa, de "El Chapo". Y no me lo va a creer, pero un día en "la línea" (aduana) yo volví a ver al patrón de la obra. ¡Sí, estaba haciendo línea! Quise preguntarle si se enteró de lo del túnel, si es que él sabia… pero en eso avanzó muy rápido la línea”.
Ariel se recuesta en el colchón, lanza al aire algunas palabras que resultan inentendibles, pareciese que divaga aunque después tiene un lapsus de cordura: “¿Sabe señorita?, ahora sí que trabajé sin querer queriendo para "El Chapo"…”, y suelta una risotada.
(Con información de La Policiaca.com)
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jueves, 16 de mayo de 2013
La historia de Ana Carolina
Aparentemente una jovencita tranquila, reservada y buena estudiante. Sus padres le daban todo, tenía muchas oportunidades por delante, ¿quién pensaría que sería capaz de cometer parricidio?
El caso confeso de Ana Carolina y sus dos cómplices, conmocionó sin duda a un gran sector de la sociedad en Chihuahua.
Como sacado de un libro de Stephen King, la historio erizó la piel a más de dos al enterarse cómo una adolescente de 17 años, -con la ayuda de su novio y un amigo-, estrangularon a sus padres, les inyectaron en la yugular cloro con insecticida, después fueron a cenar hot dogs y bebieron cervezas. La mañana siguiente acudieron a un lote baldío, rociaron gasolina a los cuerpos para prenderles fuego, luego salieron tranquilamente de compras y por la noche acudieron a una fiesta; todo esto según consta en las declaraciones del novio y la jovencita.
¿Quién es y cómo es Ana Carolina?
Luego del crimen, la menor reportó la presunta desaparición de sus padres, María Albertina Enríquez de 68 años y Efrén López Tarango de 88, sin embargo en las investigaciones de la Fiscalía, el novio de la jovencita, José Alberto Grajeda Bastista se quebró durante la entrevista y confesó el crimen que planeó junto con la menor y otro amigo de nombre Mauro Alexis Domínguez Zamarrón.
Cuando se enteraron de la noticia, varios de los conocidos de la joven entraron en shock; los amigos de Ana Carolina, principalmente cuatro ( dos gemelos, y otra muchacha, ahijada de las víctimas-), no lo podían creer: “ya no quieren volver a ver a la chica, están muy enojados con ella,” reveló en entrevista una fuente cercana.
Ana Carolina tiene 17 años, en Febrero de 2014 cumplirá su mayoría de edad; desde pequeña fue dada en adopción, su madre biológica falleció por VIH SIDA hace cinco años, el padre murió hace tiempo, le sobrevive una hermana biológica pocos años mayor que ella.
Para quienes trataron a Ana, la describen como tranquila, reservada, inteligente, no muy sociable y aunque se llevaba muy bien con sus cuatro amigos compañeros de escuela, no obstante, señalan que en ocasiones se aislaba y era inexpresiva.
Siempre lucía uñas impecables “muy bien arregladitas de salón”, la mayor parte del tiempo llevaba suelto su cabello largo ondulado, usaba jeans o falditas cómodas, andaba bien vestida pero sin llamar la atención ni caer en la vanidad extrema, así describen la imagen habitual de la joven que cursaba el cuarto semestre de preparatoria.
En lo que a su desempeño escolar corresponde, Ana era buena estudiante, no le conocían problemas, ni con compañeros ni maestros, no faltaba a clases y era dedicada a cumplir sus tareas académicas.
Aunque ella siempre supo que era adoptada, el comportamiento de la menor hacía sus padres no mostraba nada fuera de lo normal:, “en ocasiones discutía con la mamá por teléfono pero como típica adolescente” apunta la persona que describe a Ana Carolina.
“Nunca imaginé que fuera capaz de hacerle algo a sus papás, ellos le daban todo, cuando me enteré de la noticia y que era ella, yo lloré” agrega la fuente cercana a la familia, (quien prefirió omitir su nombre).
Efrén y Albertina daban todo lo que estuviera en sus manos a la jovencita, inclusive, aunque ella conducía el auto de la mamá, pronto le iban a comprar su propio vehículo e iban a pagarle lo necesario para cursar el siguiente semestre de estudios en Estados Unidos.
Pero los planes de Ana eran diferentes; ella llegó a comentar entre sus amistades que ya quería casarse, tener hijos para formar su propia familia “con hijos que sí fueran suyos”.
Relación con José Alberto Grajeda Bastista
El caso confeso de Ana Carolina y sus dos cómplices, conmocionó sin duda a un gran sector de la sociedad en Chihuahua.
Como sacado de un libro de Stephen King, la historio erizó la piel a más de dos al enterarse cómo una adolescente de 17 años, -con la ayuda de su novio y un amigo-, estrangularon a sus padres, les inyectaron en la yugular cloro con insecticida, después fueron a cenar hot dogs y bebieron cervezas. La mañana siguiente acudieron a un lote baldío, rociaron gasolina a los cuerpos para prenderles fuego, luego salieron tranquilamente de compras y por la noche acudieron a una fiesta; todo esto según consta en las declaraciones del novio y la jovencita.
¿Quién es y cómo es Ana Carolina?
Luego del crimen, la menor reportó la presunta desaparición de sus padres, María Albertina Enríquez de 68 años y Efrén López Tarango de 88, sin embargo en las investigaciones de la Fiscalía, el novio de la jovencita, José Alberto Grajeda Bastista se quebró durante la entrevista y confesó el crimen que planeó junto con la menor y otro amigo de nombre Mauro Alexis Domínguez Zamarrón.
Cuando se enteraron de la noticia, varios de los conocidos de la joven entraron en shock; los amigos de Ana Carolina, principalmente cuatro ( dos gemelos, y otra muchacha, ahijada de las víctimas-), no lo podían creer: “ya no quieren volver a ver a la chica, están muy enojados con ella,” reveló en entrevista una fuente cercana.
Ana Carolina tiene 17 años, en Febrero de 2014 cumplirá su mayoría de edad; desde pequeña fue dada en adopción, su madre biológica falleció por VIH SIDA hace cinco años, el padre murió hace tiempo, le sobrevive una hermana biológica pocos años mayor que ella.
Para quienes trataron a Ana, la describen como tranquila, reservada, inteligente, no muy sociable y aunque se llevaba muy bien con sus cuatro amigos compañeros de escuela, no obstante, señalan que en ocasiones se aislaba y era inexpresiva.
Siempre lucía uñas impecables “muy bien arregladitas de salón”, la mayor parte del tiempo llevaba suelto su cabello largo ondulado, usaba jeans o falditas cómodas, andaba bien vestida pero sin llamar la atención ni caer en la vanidad extrema, así describen la imagen habitual de la joven que cursaba el cuarto semestre de preparatoria.
En lo que a su desempeño escolar corresponde, Ana era buena estudiante, no le conocían problemas, ni con compañeros ni maestros, no faltaba a clases y era dedicada a cumplir sus tareas académicas.
Aunque ella siempre supo que era adoptada, el comportamiento de la menor hacía sus padres no mostraba nada fuera de lo normal:, “en ocasiones discutía con la mamá por teléfono pero como típica adolescente” apunta la persona que describe a Ana Carolina.
“Nunca imaginé que fuera capaz de hacerle algo a sus papás, ellos le daban todo, cuando me enteré de la noticia y que era ella, yo lloré” agrega la fuente cercana a la familia, (quien prefirió omitir su nombre).
Efrén y Albertina daban todo lo que estuviera en sus manos a la jovencita, inclusive, aunque ella conducía el auto de la mamá, pronto le iban a comprar su propio vehículo e iban a pagarle lo necesario para cursar el siguiente semestre de estudios en Estados Unidos.
Pero los planes de Ana eran diferentes; ella llegó a comentar entre sus amistades que ya quería casarse, tener hijos para formar su propia familia “con hijos que sí fueran suyos”.
Relación con José Alberto Grajeda Bastista
Cuatro meses llevaban de relación estable Ana y José Alberto, ya que previamente estaban juntos de forma intermitente, ya que, cortaban y volvían,” .
A decir de gente que la conoció, el noviazgo parecía “sentarle bien” a Ana, puesto que antes de ser novia de José Alberto; era muy geniosa, si algo no le gustaba se le notaba en la cara.
El amorío de la joven pareja dejó de ser bien visto por los padres adoptivos de Ana quienes en castigo le negaron a José Alberto el acceso a la casa luego de una discusión porque ella no iba a clases de natación por irse con él.
Fueron esas peleas y una propuesta de su amigo Mauro lo que desataron la idea del estremecedor crimen que planearon con un mes de anticipación; querían matarlos para ella quedarse con la herencia de los padres, comprar anillos de compromiso, el departamento y casarse, -confesó en su declaración el novio, José Alberto-, quién por otra parte en entrevistas anexas que le hicieron sicólogos aludió que era Ana la que llevaba las riendas de la relación, puesto que “ella lo manipulaba con sexo”.
El crimen
Ana, su novio Alberto y el amigo Mauro, eligieron el día viernes para cometer el crimen, puesto que en esa fecha la mujer que acude a realizar la limpieza descansa, según se reveló cuando el Ministerio Publico dio detalles del asesinato durante la audiencia de vinculación de los dos varones.
El MP explicó que el día de los hechos, los jóvenes esperaron a que Efrén (el padre) se fuera a jugar billar , después Ana dejó pasar a su casa a Mauro y Alberto; cuando ya estaban adentro llamó a su madre Albertina para que fuera a la cocina, pero la mujer no quiso salir “porque estaba en fachas”.
Con la negativa de la mujer, hicieron ruidos y fingieron que Mauro y Alberto ya se habían retirado. Al creer que ya no estaban, Albertina accedió a ir a la cocina, pero al entrar Mauro la sorprendió por la espalda y con sus manos empezó a estrangularla, después uso cables eléctricos para ahorcarla y finalmente le inyectaron tres jeringas de ácido en el pecho y en la yugular; posteriormente escondieron el cuerpo y esperaron a que llegara Efrén, (el padre).
Alberto fue quien estranguló al padre y amarró su cuello a una pata de la mesa "para en caso de que despertar no pudiera moverse" expresó el joven en su declaración; a la segunda víctima también le inyectaron en la yugular.
Tras consumar el crimen los jóvenes tomaron alrededor de 20 mil pesos que tenían las víctimas en una bodega, después se limpiaron las manos con cloro y se “fueron a comer dogos a un local de la Avenida Ortíz Mena, donde comentaron cómo se sentían después de matarlos”.
Luego de cenar, regresaron a la vivienda donde bebieron las cervezas que había en el refrigerador, conversaron y fueron a dormirse. Por la mañana limpiaron la escena, subieron los cuerpos a la camioneta Honda color azul, buscaron tres botes de plástico para ir a la gasolinera a comprar trece litros de gasolina.
Mauro manejó la camioneta hasta que llegaron a un terreno baldío a las fueras de la ciudad por el Periférico Lombardo Toledano, cerca de un centro recreativo de nombre Sapo Verde, ahí arrojaron los cuerpos.
Al momento de tratar de quemarlos, se percataron de que no tenían con que prender fuego, por lo que subieron de nuevo al vehículo, fueron a una tienda a comprar cerillos, regresaron y finalmente José Alberto, prendió los cuerpos.
Posteriormente acudieron a un restaurante; después Alberto y Ana acudieron Telcel y por último, a plaza Galerías donde llegaron a una joyería para medirse anillos de compromiso, mientras que su novio José Alberto se compró un reloj.
Por la noche, Ana Carolina se arregló para ir a unos XV años en los que José Alberto iba a trabajar como mesero, ahí disfrutó la noche.
Al día siguiente, Ana decidió reportar primero con su tía y después a las autoridades a sus padres como desaparecidos.
Frialdad ¿cautivadora para especialistas en sicología criminal?
La frialdad que mostró Ana, al hablar y confesar el crimen así como su actitud imperturbable en la audiencia ante el juez llamó poderosamente la atención de personal de la Fiscalía, cómo si se tratara de un pequeño Aleister Crowley; la aparente falta de remordimientos dejó impactado a personal que la atendió.
No solo Ana llamó la atención, también el cuadro sicológico de Mauro Alexis, quién al parecer fue el primero en proponer la idea de matar a los padres de Ana; en las declaraciones de Alberto señaló que Mauro les admitió que siempre tuvo la inquietud de cercenarle un seno a su madre, cocinarlo y comérselo pero que nunca lo hizo porque derramaría mucha sangre. Además de que Alberto aseguró que tras asesinar a los padres de Ana, Mauro quería seguir matando.
Estos casos, que podrían encajar en cuadro psicópata, no se habían visto antes en esta ciudad de Chihuahua.
Quince años la pena máxima para Ana; prisión vitalicia a sus cómplices
La Fiscalía de Chihuahua, busca acreditar el crimen de homicidio con todas las agravantes de ley, “predeterminación, alevosía, ventaja y traición”; dicho delito según el código penal puede castigarse hasta con la prisión vitalicia.
No obstante, en el caso de Ana, por ser aún menor de edad, la protege la Ley Especial de Justicia para Adolescentes infractores de Chihuahua, la cual, estimula que la pena máxima que podrán imponerle a un menor es de 15 años de prisión. Por lo que de acreditarse el homicidio con todas las agravantes Ana pasaría como máximo 15 años de prisión y sus presuntos cómplices podrían pasar toda su vida en la cárcel.
A decir de gente que la conoció, el noviazgo parecía “sentarle bien” a Ana, puesto que antes de ser novia de José Alberto; era muy geniosa, si algo no le gustaba se le notaba en la cara.
El amorío de la joven pareja dejó de ser bien visto por los padres adoptivos de Ana quienes en castigo le negaron a José Alberto el acceso a la casa luego de una discusión porque ella no iba a clases de natación por irse con él.
Fueron esas peleas y una propuesta de su amigo Mauro lo que desataron la idea del estremecedor crimen que planearon con un mes de anticipación; querían matarlos para ella quedarse con la herencia de los padres, comprar anillos de compromiso, el departamento y casarse, -confesó en su declaración el novio, José Alberto-, quién por otra parte en entrevistas anexas que le hicieron sicólogos aludió que era Ana la que llevaba las riendas de la relación, puesto que “ella lo manipulaba con sexo”.
El crimen
Ana, su novio Alberto y el amigo Mauro, eligieron el día viernes para cometer el crimen, puesto que en esa fecha la mujer que acude a realizar la limpieza descansa, según se reveló cuando el Ministerio Publico dio detalles del asesinato durante la audiencia de vinculación de los dos varones.
El MP explicó que el día de los hechos, los jóvenes esperaron a que Efrén (el padre) se fuera a jugar billar , después Ana dejó pasar a su casa a Mauro y Alberto; cuando ya estaban adentro llamó a su madre Albertina para que fuera a la cocina, pero la mujer no quiso salir “porque estaba en fachas”.
Con la negativa de la mujer, hicieron ruidos y fingieron que Mauro y Alberto ya se habían retirado. Al creer que ya no estaban, Albertina accedió a ir a la cocina, pero al entrar Mauro la sorprendió por la espalda y con sus manos empezó a estrangularla, después uso cables eléctricos para ahorcarla y finalmente le inyectaron tres jeringas de ácido en el pecho y en la yugular; posteriormente escondieron el cuerpo y esperaron a que llegara Efrén, (el padre).
Alberto fue quien estranguló al padre y amarró su cuello a una pata de la mesa "para en caso de que despertar no pudiera moverse" expresó el joven en su declaración; a la segunda víctima también le inyectaron en la yugular.
Tras consumar el crimen los jóvenes tomaron alrededor de 20 mil pesos que tenían las víctimas en una bodega, después se limpiaron las manos con cloro y se “fueron a comer dogos a un local de la Avenida Ortíz Mena, donde comentaron cómo se sentían después de matarlos”.
Luego de cenar, regresaron a la vivienda donde bebieron las cervezas que había en el refrigerador, conversaron y fueron a dormirse. Por la mañana limpiaron la escena, subieron los cuerpos a la camioneta Honda color azul, buscaron tres botes de plástico para ir a la gasolinera a comprar trece litros de gasolina.
Mauro manejó la camioneta hasta que llegaron a un terreno baldío a las fueras de la ciudad por el Periférico Lombardo Toledano, cerca de un centro recreativo de nombre Sapo Verde, ahí arrojaron los cuerpos.
Al momento de tratar de quemarlos, se percataron de que no tenían con que prender fuego, por lo que subieron de nuevo al vehículo, fueron a una tienda a comprar cerillos, regresaron y finalmente José Alberto, prendió los cuerpos.
Posteriormente acudieron a un restaurante; después Alberto y Ana acudieron Telcel y por último, a plaza Galerías donde llegaron a una joyería para medirse anillos de compromiso, mientras que su novio José Alberto se compró un reloj.
Por la noche, Ana Carolina se arregló para ir a unos XV años en los que José Alberto iba a trabajar como mesero, ahí disfrutó la noche.
Al día siguiente, Ana decidió reportar primero con su tía y después a las autoridades a sus padres como desaparecidos.
Frialdad ¿cautivadora para especialistas en sicología criminal?
La frialdad que mostró Ana, al hablar y confesar el crimen así como su actitud imperturbable en la audiencia ante el juez llamó poderosamente la atención de personal de la Fiscalía, cómo si se tratara de un pequeño Aleister Crowley; la aparente falta de remordimientos dejó impactado a personal que la atendió.
No solo Ana llamó la atención, también el cuadro sicológico de Mauro Alexis, quién al parecer fue el primero en proponer la idea de matar a los padres de Ana; en las declaraciones de Alberto señaló que Mauro les admitió que siempre tuvo la inquietud de cercenarle un seno a su madre, cocinarlo y comérselo pero que nunca lo hizo porque derramaría mucha sangre. Además de que Alberto aseguró que tras asesinar a los padres de Ana, Mauro quería seguir matando.
Estos casos, que podrían encajar en cuadro psicópata, no se habían visto antes en esta ciudad de Chihuahua.
Quince años la pena máxima para Ana; prisión vitalicia a sus cómplices
La Fiscalía de Chihuahua, busca acreditar el crimen de homicidio con todas las agravantes de ley, “predeterminación, alevosía, ventaja y traición”; dicho delito según el código penal puede castigarse hasta con la prisión vitalicia.
No obstante, en el caso de Ana, por ser aún menor de edad, la protege la Ley Especial de Justicia para Adolescentes infractores de Chihuahua, la cual, estimula que la pena máxima que podrán imponerle a un menor es de 15 años de prisión. Por lo que de acreditarse el homicidio con todas las agravantes Ana pasaría como máximo 15 años de prisión y sus presuntos cómplices podrían pasar toda su vida en la cárcel.
(Con información de Tabascohoy.com y Zócalo Saltillo)
Una postal michoacana (Video)
El aviso llegó por radio después de las 2 de la tarde el pasado martes. Miguel Ruiz Nava, jefe de la prisión municipal de Los Reyes Salgado, estaba pegado a su escritorio, al pie de unas escaleras que conducen a las celdas, cuando escuchó la alerta: “Van 30 camionetas con armas de alto calibre”.
En cuestión de minutos, el comando de supuestos policías comunitarios dejó los retenes que tenía en la carretera rumbo a Peribán y llegó hasta la puerta de la comandancia municipal: “¡Hijos de su puta madre, abran, entreguen sus armas!”
El primer cuadro de Los Reyes quedó sitiado. Más de 300 hombres —según testimonios de funcionarios municipales y lugareños— se apostaron en los alrededores de la presidencia municipal y tomaron la plaza principal con una demanda escrita en pancartas: “¡Vivo se lo llevaron, vivo lo queremos!”
Ante los hombres con "cuernos de chivo" y el rostro cubierto, los propietarios de negocios bajaron las cortinas. Venían de la comunidad de Cherato, a 37 kilómetros de la cabecera municipal.
“Nos golpearon las puertas y nos pedían las armas. Nos balearon, pero fueron dos balas hacia el aire, no a nosotros. Fue una situación de emergencia”, narra Ruiz Nava.
En las celdas había 39 hombres y una mujer. Todos fueron llevados hacia el segundo piso de la comandancia para ser puestos a salvo. Lo mismo ocurrió con los policías municipales y algunos funcionarios que no alcanzaron a salir del edificio, a pesar de que después del mediodía se dio aviso de que los comunitarios salieron de Cherato y se apostaron en las carreteras. Los trabajadores ya se habían ido cuando los comunitarios llegaron y rodearon la presidencia.
No es la primera vez que van. El 25 de marzo decenas de comunitarios protestaron afuera de la presidencia, también con pancartas y armas. La causa es la misma: avances en la indagatoria sobre la desaparición de Roberto Cerano Cervantes, un militar retirado que trabajaba como guardián en Cherato. Desapareció el pasado 22 de marzo.
En redes sociales y periódicos se habla de que lo desaparecieron policías —no se sabe si municipales o estatales— cuando realizaba trámites en la cabecera municipal. Las autoridades locales, encabezadas por el alcalde Antonio Salas, dicen no saber nada, a pesar de que por ese caso el jefe de la policía, Marco Antonio Mendoza, fue destituido.
“No se sabe quiénes se lo llevaron y hasta el momento no se tienen noticias de él. La presunción es esa: que pasó esa situación porque Cherato se opuso a ciertas condiciones que ponían ciertas gentes: que les pedían una cuota, es lo que tenemos conocimiento”, explicó el secretario del ayuntamiento, Jorge Sandoval Rosales.
—¿No está implicada la policía municipal?
—No tenemos nada qué ver con esas situaciones. No sabemos cuándo desapareció. Unas personas se lo llevaron, pero no nos dimos cuenta.
—Lo de las policías comunitarias ¿es una inconformidad social?
—Sabemos que las personas son de las comunidades que se autonombraron policías comunitarias.
—¿Las autoridades municipales están rebasadas?
—Es una situación que se está dando, no es que estemos rebasados o no.
La toma de la plaza en Los Reyes duró de las tres a las 4:20 de la tarde. Ante el llamado de alerta, el Ejército mexicano llegó, pero no detuvo a nadie.
(Con información de Milenio.com)
En cuestión de minutos, el comando de supuestos policías comunitarios dejó los retenes que tenía en la carretera rumbo a Peribán y llegó hasta la puerta de la comandancia municipal: “¡Hijos de su puta madre, abran, entreguen sus armas!”
El primer cuadro de Los Reyes quedó sitiado. Más de 300 hombres —según testimonios de funcionarios municipales y lugareños— se apostaron en los alrededores de la presidencia municipal y tomaron la plaza principal con una demanda escrita en pancartas: “¡Vivo se lo llevaron, vivo lo queremos!”
Ante los hombres con "cuernos de chivo" y el rostro cubierto, los propietarios de negocios bajaron las cortinas. Venían de la comunidad de Cherato, a 37 kilómetros de la cabecera municipal.
“Nos golpearon las puertas y nos pedían las armas. Nos balearon, pero fueron dos balas hacia el aire, no a nosotros. Fue una situación de emergencia”, narra Ruiz Nava.
En las celdas había 39 hombres y una mujer. Todos fueron llevados hacia el segundo piso de la comandancia para ser puestos a salvo. Lo mismo ocurrió con los policías municipales y algunos funcionarios que no alcanzaron a salir del edificio, a pesar de que después del mediodía se dio aviso de que los comunitarios salieron de Cherato y se apostaron en las carreteras. Los trabajadores ya se habían ido cuando los comunitarios llegaron y rodearon la presidencia.
No es la primera vez que van. El 25 de marzo decenas de comunitarios protestaron afuera de la presidencia, también con pancartas y armas. La causa es la misma: avances en la indagatoria sobre la desaparición de Roberto Cerano Cervantes, un militar retirado que trabajaba como guardián en Cherato. Desapareció el pasado 22 de marzo.
En redes sociales y periódicos se habla de que lo desaparecieron policías —no se sabe si municipales o estatales— cuando realizaba trámites en la cabecera municipal. Las autoridades locales, encabezadas por el alcalde Antonio Salas, dicen no saber nada, a pesar de que por ese caso el jefe de la policía, Marco Antonio Mendoza, fue destituido.
“No se sabe quiénes se lo llevaron y hasta el momento no se tienen noticias de él. La presunción es esa: que pasó esa situación porque Cherato se opuso a ciertas condiciones que ponían ciertas gentes: que les pedían una cuota, es lo que tenemos conocimiento”, explicó el secretario del ayuntamiento, Jorge Sandoval Rosales.
—¿No está implicada la policía municipal?
—No tenemos nada qué ver con esas situaciones. No sabemos cuándo desapareció. Unas personas se lo llevaron, pero no nos dimos cuenta.
—Lo de las policías comunitarias ¿es una inconformidad social?
—Sabemos que las personas son de las comunidades que se autonombraron policías comunitarias.
—¿Las autoridades municipales están rebasadas?
—Es una situación que se está dando, no es que estemos rebasados o no.
La toma de la plaza en Los Reyes duró de las tres a las 4:20 de la tarde. Ante el llamado de alerta, el Ejército mexicano llegó, pero no detuvo a nadie.
(Con información de Milenio.com)
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