miércoles, 10 de noviembre de 2010

La muerte de "Tony Tormenta" daría más poder a "Los Zetas"

Después de que efectivos de la marina mataron a un poderoso cabecilla del narcotráfico, aparecieron decenas de mantas con mensajes ominosos, colocadas por rivales en varias ciudades de la costa del Golfo de México.

Muchos de esos mensajes expresaban regocijo por la muerte del capo Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén.

Las mantas, colgadas en puentes peatonales y otros lugares públicos, fueron retiradas pronto por las autoridades. Aún así, agravaron los temores de que la muerte de Cárdenas Guillén, presunto líder del cartel del Golfo, dará más poder a Los Zetas, un grupo de sicarios formado hace más de una década por ex soldados mexicanos, que ahora se ha convertido en una de las bandas más atroces y temibles de narcotraficantes.

Los Zetas, otrora aliados del cartel del Golfo, se independizaron a comienzos de este año y se lanzaron a una lucha por el poder en la frontera noreste con Estados Unidos. En ocasiones, esa lucha ha alcanzado la intensidad de una guerra.

El sábado por la mañana, grupos de narcotraficantes usaron vehículos para bloquear carreteras en Reynosa, una ciudad fronteriza con McAllen, Texas, de acuerdo con mensajes publicados en Twitter por el gobierno local. Esos mensajes advertían a los ciudadanos desplazarse con cuidado. Se desconocía si los bloqueos, una táctica usada casi diariamente en el noreste de México, se relacionaban con la muerte de Cárdenas Guillén.

El capo, conocido como "Tony Tormenta", fue muerto a tiros el viernes, durante un enfrentamiento de dos horas, como parte de una operación en la que participaron 150 efectivos de la marina, tres helicópteros y 17 vehículos militares, informó esa rama de las fuerzas armadas en un comunicado.

Cuatro pistoleros de Cárdenas Guillén y tres efectivos de la marina perecieron también durante el tiroteo en Matamoros, fronteriza con Brownsville, Texas. Un reportero local y un soldado murieron en un tiroteo anterior, como parte de la misma operación.

El presidente estadounidense Barack Obama habló por teléfono con su colega mexicano Felipe Calderón para reafirmar su apoyo a la lucha contra el crimen organizado y transmitirle su pésame por los oficiales mexicanos muertos en el operativo, informó el secretario de prensa de la Casa Blanca en un comunicado recibido por correo electrónico.

Alejandro Poiré, vocero del Consejo de Seguridad Nacional, confirmó la muerte del presunto capo, y dijo que ésta representaba "un nuevo paso significativo en la desarticulación de las bandas criminales que tanto daño hacen a la población de nuestro país".

Pero al parecer, también Los Zetas festejaron.

Los mensajes en mantas, que aparecieron en varias ciudades del noreste de Tamaulipas, del vecino Veracruz y de la ciudad turística de Cancún, en la Península de Yucatán, decían: "Una vez más se demuestra el destino de los traidores. Aplastando a las traidoras de 'Las Golfas' que no caben en ninguna parte, ni en el infierno".

"Allá van a estar los Zetas que se nos adelantaron en el camino, para volverlos a matar", añaden los mensajes, cuya rúbrica dice: "Atentamente, la unidad Zetas".



(Con información de Univisión.com)

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