miércoles, 17 de noviembre de 2010

Sin sueldo, la mayoría de ancianos que trabajan


Aunque muchos adultos mayores de 60 años siguen formando parte de la población económicamente activa, sus oportunidades laborales disminuyen notablemente, mientras sus gastos en salud aumentan. Por ello, una gran parte de ellos se ven obligados a emplearse en actividades mal remuneradas.
Según cifras del Inegi, dos de cada tres ancianos que trabajan, lo hacen por su cuenta. Esto significa que no reciben un salario fijo. Eso explica por qué es más común encontrarlos en actividades informales  que en empleos asalariados.
De acuerdo con el Conteo de Población y Vivienda 2005 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), uno de cada diez zacatecanos tiene más de 60 años de edad. Para ese año, sumaban poco más de 134 mil. Para 2009, las cifras no variaron mucho, pues reporta el Inegi que ese año los adultos mayores constituyeron el 10.5 por ciento de la población total zacatecana.
Además, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo que realiza dicha institución reporta que el 34.3 por ciento de las 154 mil 935 personas mayores de 59 años radicadas en el estado de Zacatecas, eran económicamente activas en 2008.
Lo anterior quiere decir que hay 52 mil 611 adultos mayores trabajando en el estado de Zacatecas; de ellos, más de la mitad (60.6%) trabajan por su cuenta; 18.5% reciben un salario, 10.1% no reciben pago alguno por su trabajo y 8.8% son empleadores. El restante 2% tienen percepciones no salariales, como es el caso de don Juan.
Ni desempleados ni asalariados
El señor Juan Rodríguez, de 65 años de edad, lleva ocho días trabajando a las afueras del centro comercial Sam’s; él no recibe un salario por parte de la empresa,  sino que sus ingresos dependen de las propinas que dejan los usuarios de los servicios que brinda, consistentes en llevar las mercancías hasta los automóviles y luego colocar los carritos de mandado en su lugar, así como lavar coches.
Por este trabajo, don Juan gana entre 100 y 150 pesos diarios. Entre sus compañeros, son pocos los que rebasan los 60 años; él recuerda que en esta situación están otros dos compañeros.  En este centro comercial trabajan 190 personas asalariadas en temporada baja, mientras que en época navideña se recluta a más personal, refiere Héctor Ramírez, gerente de operaciones y membresías de la citada tienda.
En este tipo de negocios, como en muchos lugares en nuestro país, quienes solicitan un trabajo asalariado deben cubrir el requisito de estar en edad considerada como “productiva”, la cual, por cierto, coincide con la edad reproductiva.
Quienes no llenan este perfil —adultos mayores, niños y adolescentes— deben conformarse con trabajar como “cerillitos”, es decir, quienes meten las mercancías de los usuarios en bolsas, a cambio de una propina.
A las afueras de Soriana, por ejemplo, hay letreros permanentes en los que se ofrece trabajo en dicha tienda. Los requisitos son tener entre 18 y 45 años de edad y tener estudios de secundaria. Todos los que empaquetan mercancías, y que no perciben un salario, son menores o mayores a dichas edades.
En la tienda de Soriana Gavilanes trabajan durante la semana unos 18 adultos mayores como empacadores, 10 de los cuales son mujeres. Ellos laboran cuatro horas diarias de lunes a viernes según refiere Carolina Castro, jefa de cajas de dicho autoservicio.
Carolina detalla que los adultos mayores que ahí laboran son canalizados a esta tienda por el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam).
Mientras tanto, en la tienda Superissste trabajan tres adultos mayores como “cerillitos”, con un horario de lunes a viernes de nueve de la mañana a dos de la tarde, aproximadamente. Patricia Molina, subgerente de dicha tienda, admite que ahí no se contrata a adultos mayores para que devengan un trabajo asalariado, “y no porque no queramos, sino porque el sistema no nos lo permite”.
“Para empezar, no hay contrataciones, y una forma de ayudar a las personas mayores de 60 años de alguna manera es a través de estas seis horas que nos dan aquí en el reempacado; a ellos les gusta, es una actividad que a ellos les beneficia y a nosotros también”.
Pero no en todos los autoservicios se tiene este criterio de reclutación de “cerillitos”. En las tiendas Aurrerá, por ejemplo, los empaquetadores deben tener entre 14 y 16 años de edad.
“Pues no han de ser empleos muy bien pagados, porque nadie se pelea por ellos, refiere don José, de 61 años y quien desde hace más de 15 se dedica a conducir un taxi. Él refiere que a su edad no es fácil encontrar trabajo y que las vacantes disponibles no son bien remuneradas.
De acuerdo con sus cálculos, en la ciudad de Zacatecas hay unos 100 adultos mayores de 60 años desempeñándose como choferes de los cerca de 500 taxis que circulan actualmente.
Don José trabajaba anteriormente en el gobierno estatal. Dado que no estaba sindicalizado, no recibe una pensión, pero en cambio conserva sus obligaciones de mantener a su familia.  Los ingresos en su trabajo, aunque variables, le permiten sobrellevar las necesidades básicas de él y cuatro personas más, a las que sostiene.
(Con información de NTR Zacatecas)

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