¿Ha estallado la guerra mundial viral? A la entrada en prisión preventiva de Julian Assange siguió hoy una oleada de ciberataques virales contra los enemigos de Wikileaks, empezando por Mastercard, desde que este gigante del crédito se negó a procesar más donaciones para los rompedores de secretos, alegando que estos han incurrido en actividades ilegales.
Ataques similares han sufrido la página web de la fiscalía sueca, que pide la extradición de Assange por varios delitos de índole sexual, la dirección electrónica del abogado de las dos mujeres que le han denunciado, el banco suizo que le cerró una cuenta y PayPal, que también ha dejado de trabajar con Wikileaks.
La semana pasada era Wikileaks la que se veía bajo el ciberfuego, obligada a «replicarse» en una miríada de webs espejo, expulsada de Amazon y atacada por hackers que se declaraban ávidos de castigar a Assange por «haber puesto en peligro las vidas de nuestras tropas». ¿Quién a hierro mata, a hierro muere?
El asalto a Mastercard.com tenía nombre de guerra y todo, «Operation: Payback» (Operación Venganza, por si alguien tenía dudas), y fue reivindicado por un grupo de hacktivistas autobautizado como “Anónimo”. Ellos lanzaron un ataque DDoS (denegación de servicio) que hizo imposible acceder a la web de Mastercard durante horas.
Paralelamente Wikileaks se apresuró a difundir un cable secreto con información supuestamente comprometedora tanto para Mastercard como para Visa, que podría ser la diana del próximo ataque DDoS.
Según un cable fechado en febrero de este mismo año en la embajada norteamericana en Moscú, Estados Unidos habría estado presionando con éxito para impedir la aprobación de una ley que vendría a nacionalizar las operaciones con tarjeta de crédito dentro de la Federación Rusa.
Un consorcio estatal de bancos de este país se ocuparía de manejar todas las transacciones y por supuesto de cobrar todas las comisiones, que según el diplomático Matias Matman podrían exceder los 4.000 millones de dólares al año. Gran parte de esa tajada dejarían de llevársela Visa y Mastercard.
No es que sea tan extraordinario que un gobierno presione a otro en beneficio de las empresas de su país. Se hace a menudo y sin necesidad de intereses ocultos, sólo pensando en los puestos de trabajo que esas empresas crean y en su aportación al PIB. Pero sacando a la luz este cable en este momento se sugieren líneas ocultas de complicidad entre la Casa Blanca y Mastercard que explicarían por qué esta empresa le cerró las puertas a Wikileaks. Quien no está conmigo, está contra mí, y los famosos documentos secretos, más que un hito de la transparencia, devienen un arma de guerra.
Por otra parte a Assange le salió ayer un defensor inesperado –si bien algo tardío- en la persona de Kevin Rudd, el ministro de Exteriores de Australia. Rudd insistió en negar enérgicamente que su gobierno esté cooperando contra el de Estados Unidos para poner cerco a Wikileaks, reiteró la oferta de pleno apoyo consular a Assange y se mostró preocupado por las amenazas de muerte contra este.
Rudd mantuvo la posición previa de que la difusión de estos documentos secretos es una gran irresponsabilidad, pero pidió no culpar de ello a Assange sino al gobierno de Estados Unidos, que era quien tenía que custodiarlos.
«Creo que alguien tiene que contestar unas cuantas preguntas sobre si los sistemas de seguridad de estos documentos eran suficientes y sobre cómo es posible que tanta gente haya tenido acceso a ellos durante tanto tiempo», dijo el jefe de la diplomacia australiana, poniendo el dedo en la llaga de lo que muchos reprochan a Washington.
Master Card trabaja para resolver los problemas de su sitio
El sitio web corporativo de MasterCard estuvo inaccesible debido a un ciberataque sufrido este miércoles, la compañía dijo que sus tarjetas de crédito y débito siguen funcionando.
Un mensaje en la red social de microblogging Twitterindicaba una posible relación del suceso con la reciente medida de MasterCard de bloquear los pagos dirigidos aWikiLeaks, el sitio de filtraciones que hizo públicos miles de documentos secretos del Departamento de Estado de Estados Unidos, aunque dicha relación no ha sido confirmada.
"MasterCard está experimentando mucho tráfico en su sitio externo MasterCard.com. Estamos trabajando para restablecer la velocidad normal del servicio. Esto no afecta a nuestros tarjetahabientes que usan sus tarjetas para realizar transacciones seguras", declaró la compañía.
Varias agencias noticiosas informaron que defensores deWikiLeaks afirman haber lanzado un ciberataque como represalia por la negación de procesar los pagos de la página de noticias secretas.
"Es un esfuerzo concentrado para inundar nuestro sitio electrónico corporativo con tráfico y acceso lento", señaló el portavoz de la compañía, James Issokson.
Issokon no comentó sobre las acusaciones de quién estaba detrás del ataque. Pero el martes MasterCard advirtió que trabajaba "para suspender la aceptación de tarjetas MasterCard en WikiLeaks".
En Twitter, un post del usuario @Anon_Operation asumía la responsabilidad de los ataques, refiriéndose a la ‘Operation Payback' (Operación Venganza): "Nos alegra informales que (Mastercard.com) ha caído y está confirmado. Operation: Payback (is a bitch!)"
Sin embargo, no se confirmó que quien está detrás de ese nombre sea responsable del ataque.
(Con información de ABC Internacional y CNNExpansion.com)
