martes, 18 de enero de 2011

La verdadera historia de la fuga de "El Chapo"


Se van a cumplir diez años de la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán y aparecen versiones fantasiosas sobre el hecho que, en realidad, encubren lo que realmente ocurrió aquel viernes 19 de enero en el penal de Puente Grande, en Jalisco.

La fuga de El Chapo se inscribió en una estrategia marcada por las dudas y los errores que se cometieron en las primeras semanas de la administración de Fox: allí destacaban la decisión, errónea, de separar las áreas de seguridad de la Secretaría de Gobernación, dejando muchas zonas grises en la toma de decisiones y los espacios de responsabilidad; el enfrentamiento del nuevo secretario de Seguridad Pública, Alejandro Gertz Manero, con prácticamente toda la estructura de seguridad que se había consolidado en los años anteriores: Wilfrido Robledo Madrid, Jorge Tello Peón, Genaro García Luna y muchos otros; las diferencias profundas entre la naciente SSP, Gobernación y la PGR que encabezaba entonces el general Rafael Macedo de la Concha, y la creación de una suerte de consejo de seguridad nacional que encabezaba Adolfo Aguilar Zinser y que nunca se supo qué atribuciones tenía.

En esos días previos a la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, se divulgaron por televisión, entregados por un abogado defensor de Rafael Caro Quintero, videos donde se “denunciaban” las “duras condiciones” de los detenidos en Almoloya.

Fue asesinado quien fue director de esa cárcel, Pablo de Tavira y quien fue su segundo, tanto ahí como en Puente Grande, Juan Castillo Alonso, quienes habían establecido esas “duras medidas” de seguridad en el sexenio que acababa de concluir.

Quien participó activamente en la divulgación de esos videos fue el entonces director del penal de Puente Grande, Leobardo Beltrán Santana, quien había sido director de Almoloya cuando los filmaron.

El Chapo había sido trasladado a Puente Grande luego de un intento de fuga en Almoloya planeado en 1995. En el penal tapatío había construido todo un esquema de protección y seguridad en torno suyo, de Luis El Güero Palma y Arturo Martínez Herrera, en el que participaban la mayoría de los custodios y las autoridades de esa cárcel. Fue entonces cuando se difundió, desde el ámbito federal, que la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Jalisco, Guadalupe Morfín, estaba solicitando que se disminuyeran las medidas de seguridad en Puente Grande.

En realidad, Guadalupe lo que estaba haciendo, tanto ante las autoridades de Jalisco como ante la Secretaría de Seguridad Pública y la CNDH, era denunciar ese sistema de protección y las agresiones que habían sufrido tres custodios que no habían aceptado participar en él y que habían presentado su declaración ante Morfín.

Las denuncias fueron ignoradas hasta que Jorge Tello Peón, entonces subsecretario de Seguridad Pública, pero con enormes diferencias con el titular, Gertz Manero, fue a ver qué sucedía en Puente Grande a pedido expreso de Morfín. Tello Peón, al llegar a Guadalajara, tuvo una reunión con Beltrán y otra con Morfín, escuchó el testimonio de los celadores que estaban protegidos por la Comisión local de Derechos Humanos y pidió refuerzos urgentes de la Policía Federal para retomar el control de esa prisión. Esos refuerzos llegaron en la noche y el operativo se instaló cerca de las 22.30 horas. A las 21.45 se había visto por última vez a El Chapo en Puente Grande.

Ahora sabemos que a esa hora se trepó a un carro de lavandería, salió del penal y abordó un carro que lo estaba esperando. Se fugó media hora antes de que se estableciera el nuevo mecanismo de seguridad en el penal. Pero incluso así tuvo mayor protección: las autoridades de Puente Grande tardaron ocho horas en buscarlo dentro de la cárcel y más aún en dar la voz de alerta a Tello, la PGR y a la Sedena, que se enteraron de la fuga hasta las ocho de la mañana del día siguiente. La fuga se dio en forma intempestiva, porque se enteraron, por las autoridades del penal, del operativo que había ordenado Tello Peón.

Consecuencia de la fuga, calificada por el procurador Macedo de la Concha y por Tello Peón como una historia de “brutal traición y corrupción”, Macedo y Gertz terminaron profundamente distanciados; Tello renunció a la SSP y se alejó del sector público hasta hace unos pocos años; García Luna dejó la Secretaría para irse a crear la AFI, con prácticamente todos los mandos originales de la PFP; Robledo Madrid también dejó la SSP y regresó a la Secretaría de Marina. Beltrán estuvo preso, junto con numerosos custodios de Puente Grande, hasta hace poco.

Hoy se busca reescribir la historia, aunque la misma está documentada, tiene pocos héroes (Morfín, Tello) y muchos villanos y fue consecuencia de la corrupción y de una visión revanchista sobre una política de seguridad que se había iniciado el sexenio anterior con buenos resultados.

Más redituable capturarlo en el 2012

Aunque el gobierno federal presuntamente ya tiene ubicado al Chapo Guzmán, no lo quieren arrestar hasta que los tiempos de las elecciones de 2012 hagan políticamente más redituable su captura, dice una versión de fuentes de inteligencia policial.

El gobierno federal ya tiene ubicado a Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera, pero no lo han querido detener, revela una versión de fuentes de inteligencia policial.

La versión, dada a conocer por Noticias México, señala que el gobierno federal tiene imágenes satelitales proporcionadas por el gobierno de Estados Unidos con la ubicación del líder del Cártel de Sinaloa, además de que lograron establecer el patrón de conducta y movimientos de Guzmán Loera en zonas de difícil acceso a poblaciones y rancherías.

Además, el gobierno tiene identificados a las autoridades y contactos que le sirven de protección al Chapo, dice Noticias México.

Sin embargo, dice la misma versión, el gobierno federal panista no ha querido capturar al Chapo debido a que lo ven como un blanco político más que como un blanco del crimen organizado, por lo cual el PAN espera a un momento político qué más le reditúe para su captura.

La captura del Chapo, indica esta versión, podría ocurrir en base a los tiempos electorales de 2012, ya que su captura serviría políticamente a la política de Calderón de guerra contra el narco que hasta el momento ha causado más de 34 mil muertes.

De la cárcel al emporio

Bajo el manto de la corrupción en México todo es posible. Desde la aplicación selecta de la justicia de la mano del poderoso, hasta la compra de la libertad de una cárcel de alta seguridad.

Eso último ocurrió con el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, quien además de gozar de todos los beneficios posibles mientras estuvo recluido, adquirió su libertad, mañana hace 10 años, del penal de Puente Grande —“puerta grande”, como lo calificaron algunos colegas—, estado de Jalisco, de donde “escapó” el 19 de enero de 2001.

Apenas se conocen los detalles, de la manera en que salió —la primera fuga en la historia de un penal de “alta seguridad”—, escondido en un carrito de lavandería, cubierto con una sábana y encima un colchón. Previamente habría tomado el “control” de dicha cárcel, con sobornos o intimidación de autoridades “altas o menores”.

“Ese día, de manera directa, al menos 15 servidores públicos cuidaron que el carrito de lavandería ascendiera tres niveles, pasara el menos seis puntos de vigilancia y saliera de la zona del estacionamiento sin problema. Supuestamente, bajo el colchón iba un kilo de oro que el maestro del taller había pedido a El Chapo que lo enviara fuera del penal”, dicta la nota de Gustavo Castillo de  La Jornada de ayer 17 de enero, que reseña el caso. Maniobras del poder la reproduce por su importancia.

“A una década de aquella evasión, la primera y única en la historia de los penales de máxima seguridad en México, Joaquín El Chapo Guzmán Loera se convirtió en una leyenda del narcotráfico mexicano (al ser considerado por la revista Forbes entre los hombres más ricos del mundo con un millón de dólares en su haber) y, según diagnósticos gubernamentales, su organización, el cartel de Sinaloa, opera también en Estados Unidos, y en naciones de Europa, Centro y Sudamérica”.

El caso es que “en junio de 1993 parecía el fin de la historia delictiva de Guzmán Loera tras ser detenido en Guatemala, trasladado a México y enviado a una prisión de máxima seguridad en La Palma, en Almoloya. En esa cárcel permaneció hasta el 22 de noviembre de 1995. Ese día fue transferido a Puente Grande para cumplir una sentencia de siete años por delitos contra la salud, cohecho y asociación delictuosa.

“Llegó al Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 2, el 22 de noviembre de 1995; en 1999, con la designación de Leonardo Beltrán Santana como director, corrompió durante dos años todas las estructuras de la prisión. Tenía su propia nómina. Cada mes repartía millones de pesos a los funcionarios, custodios, aduanas, cocineros, lavandería, centros de vigilancia y de seguridad.

“En Jalisco contactó, mediante Eduardo González Quirarte, a los líderes del cártel de Juárez: Amado Carrillo Fuentes, El señor de los cielos (fallecido [sic] en 1997), y su hermano Rodolfo, El niño de oro (quien según versiones de la Procuraduría General de la República —PGR— fue asesinado por órdenes de El Chapo Guzmán el 11 de septiembre de 2004, en Culiacán, Sinaloa).

“Los Carrillo Fuentes financiaron a Guzmán Loera durante su encarcelamiento y posibilitaron su huida, señalan investigaciones de la PGR. El Chapo Guzmán, aprovechó la situación y generó una red de complicidad (…) en pocas palabras (compró) toda la institución carcelaria, afirmaron en febrero de 2001, el subprocurador de Procedimientos Penales B de la PGR, José Jorge Campos Murillo, y el visitador de esa institución, Carlos Javier Vega Memije.

“Prácticamente se adueñaron del Cefereso de Puente Grande (…) instrumentaron una estrategia de cooptación de todo el personal del centro, basada primordialmente en el soborno y la intimidación. En los casos en que había oposición a los designios de los capos, se creó el grupo de Los bateadores, quienes amenazaban a internos, custodios y directivos penitenciarios. Y cuando no entendían, eran golpeados con bates de béisbol.

“Algunos custodios presentaron en enero de 2000 una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, ese organismo informó a la Comisión Nacional de los Derechos humanos [CNDH]. Ahí quedaron las cosas. La subsecretaría de Seguridad Pública, responsable de las prisiones, que entonces dependía de la Secretaría de Gobernación y cuyo titular era Jorge Tello Peón (exasesor de Calderón en materia de seguridad nacional), supuestamente no tuvo conocimiento de lo que ocurría.

“La coordinación General de Inteligencia de la Policía Federal supuestamente tampoco tuvo información de los planes de fuga, a pesar de que esa corporación estaba a cargo de la seguridad en Puente Grande. Hasta finales del año 2000, esa área estuvo a cargo de Genaro García Luna, actual secretario de Seguridad Pública federal.

“El Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) tenía dos agentes infiltrados en Puente Grande, y a pesar de los reportes que enviaronseñalando que El Chapo y sus socios ya se habían apoderado del penal, Alejandro Alegre y Eduardo Medina Mora no atendieron la información. El segundo fue secretario de Seguridad Pública en la gestión de Vicente Fox y en el gobierno de Calderón fue titular de la PGR, ahora es embajador de México en Inglaterra”.

Y siguen los detalles. Pero el mismo día 19 al filo de las 13:00 horas, acudió de visita al penal el subsecretario de Seguridad Pública, Jorge Tello Peón, para supuestamente “detectar anomalías” y “el peso” que tenían El ChapoEl Güero Palma y El Texas, y “ordenó su traslado a un área de mayor seguridad. Instrucción que el director Leonardo Beltrán Santana no cumplió”.

En plena corrupción, el penal estuvo al servicio de El Chapo, quien hasta para el día de su salida hubo custodios para permitir la burla de la autoridad penitenciaria. Y El Chito empujó el carrito que lo puso en el estacionamiento del penal y de ahí a la libertad. De los 74 detenidos se acusó a 71 por la fuga, 59 de los cuales fueron condenados y sólo quedan en prisión cinco, entre ellos Javier Camberos El Chito, sentenciado a 25 años. El director del penal fue liberado en junio de 2010.

Desde 2001, El Chapo hizo alianzas con los capos Ismael El Mayo Zambada, Juan José Esparragoza El Azul e Ignacio Nacho Coronel del cartel de Juárez. Fue el relanzamiento del cartel de Sinaloa, El Chapo rompió con Juárez y amplió su poderío que ahora coloca Forbes en el pedestal de los más ricos. Hoy se dice que domina el 70% de la droga que entra a Estados Unidos, distribuye en Europa y controla el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, según la información referida. El caso es que hoy las fugas de reos de alta peligrosidad es una constante.

La del "Chapo", una organización que no ha sido debilitada

La Procuraduría General de la Republica (PGR) dio a conocer las acciones que se han realizado en contra del Cártel de Pacífico a 10 años de continuar prófugo Joaquín 'El Chapo' Guzmán.

De acuerdo con el informe que dio a conocer la PGR el año pasado, casi no fue afectada la organización criminal de 'El Chapo' Guzmán, ya que en el 2007 le fueron aseguradas más de cuatro toneladas de Cocaína, para el 2008 sólo le fueron aseguradas dos gramos de cocaína y para el 2009 y 2010 lo asegurado sólo llegó a los 700 kilos.

La PGR señala que en decomiso de Mariguana en el 2007 le aseguraron al 'Chapo', más de 4 toneladas y para el 2010 sólo se aseguraron 13 kilos del enervante, también se informa que en decomisos de dinero en el 2010 le quitaron a Guzmán Loera más de 2 millones de dólares y en moneda nacional cero pesos, ya que al parecer no maneja moneda nacional.

El Gobierno Federal ha informado que desde el inicio de la presente administración se ha combatido de manera frontal a todas las organizaciones criminales, afectando sus capacidades operativas y financieras, sin embargo lo que refleja el informe es que el Cártel del Pacífico que lidera Joaquín 'El Chapo' Guzmán continúa fortalecida.

Por último el reporte de la PGR señala que las entidades donde se registraron más ejecuciones son Chihuahua, Sinaloa y Durango, además se han logrado capturar sin mencionar nombres y detalles a 4 líderes, 19 operadores financieros, 17 lugartenientes, 413 sicarios y 35 funcionarios involucrados con la organización criminal.

(Con información de NSS Oaxaca, SDP Noticias.com, América Latina en Movimiento y W-Radio)

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