
Un integrante del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, encabezado por el poeta Javier Sicilia, fue asesinado el lunes en la ciudad mexicana de Hermosillo, en el estado de Sonora (norte), informó esta organización civil.
El defensor de derechos humanos Nepomuceno Moreno Núñez "fue asesinado hoy al mediodía en el centro de Hermosillo, cuando conducía su camioneta", dijo a la AFP un integrante del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que pidió no ser identificado.
El activista recibió al menos cinco impactos en la cabeza y el costado izquierdo, al ser agredido por un hombre que se acercó a su vehículo.
Moreno Núñez denunciaba la desaparición de su hijo, quien según sus declaraciones había sido secuestrado por policías de Sonora. En su activismo había documentado casos de otras personas desaparecidas en esa entidad, añadió el portavoz.
Se había unido al movimiento en junio pasado, cuando Sicilia condujo una caravana desde el centro de México hacia el norte del país pasando, por las ciudades más afectadas por la violencia del narcotráfico.
Sicilia responsabilizó al gobernador de Sonora, Guillermo Padrés, del asesinato del activista.
"Yo responsabilizo al Gobernador de la muerte de este hombre que ha sido un gran hombre, es un ejemplo para la nación y los responsabilizo por su familia, la familia está aterrada y tiene temor, y con justa razón", dijo Sicilia este lunes en entrevista con la televisora Milenio.
El poeta afirmó que Moreno Núñez había recibido amenazas y que ya había solicitado medidas de protección.
Más detalles
El activista del Movimiento por la Paz, Nepomuceno Moreno Muñoz, fue asesinado este lunes después del mediodía en el estado de Sonora, confirmaron a CNN México integrantes del movimiento que está encabezado por el poeta Javier Sicilia.
“Que los imbéciles gobernadores no porfíen que el crimen organizado está afuera. Está adentro. Responsabilizo al gobernador de la muerte de este hombre, y le responsabilizo de su familia. La familia está aterrada y tiene temor, con justa razón”, dijo Javier Sicilia en entrevista con Milenio Televisión.
“Estoy consternado, furioso e indignado. Las palabras no me salen. Se habían pedido medidas de protección para Nepomuceno, quien había recibido amenazas. Él mismo pidió protección”, aseguró Sicilia.
“Es una agresión contra el movimiento, como ya se dio en el caso de Pedro Leyva”, dijo a CNNMéxico Francisco Barrón Trejo, uno de los voceros del movimiento.
Moreno Muñoz estuvo presente en el segundo diálogo en octubre con el presidente Felipe Calderón, en el Castillo de Chapultepec, junto a Sicilia y otras personas que integran el movimiento en busca de paz y justicia, recordó el ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Emilio Álvarez Icaza, en entrevista con CNN México.
“Tenía a su hijo desaparecido en Sonora, y el insistió por el tema de la justicia, el recientemente ratificó la denuncia de unas personas detenidas como los presuntos responsables de la desaparición de su hijo”, indicó Álvarez Icaza.
Nepomuceno se unió a la caravana para “exigir justicia” por la desaparición de su hijo Jorge Mario Moreno León y tres jóvenes más, según explicó en junio a la periodista Carmen Aristegui en MVS Radio.
Los jóvenes, según Nepomuceno, fueron “acosados” por policías y delincuentes en Ciudad Obregón, Sonora. "Son tres muchachos desaparecidos y uno muerto (…) los cuatro fueron violentados (…) vengo a dar la cara y al gobierno del estado le pido que dé la cara él”, dijo entonces el activista.
Nepomuceno Moreno Muñoz, de 56 años, murió acribillado con armas de fuego de alto poder cuando cruzaba una calle en el centro de Hermosillo, capital del estado norteño de Sonora, dijo Álvarez Icaza.
“El cuerpo ya fue trasladado al Servicio Médico Forense, y ahorita hay una presencia de gente del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en la representación del gobierno de Sonora (en la Ciudad de México) para la exigencia de la protección a la familia y de la justicia por el caso”, dijo Álvarez Icaza.
“Nos parece un hecho gravísimo, él había recibido amenazas. Nos parece una demostración de la incapacidad del Estado mexicano a la protección de las víctimas. Es una señal que nos indigna. Nos enfurece”, señaló.
Agregó que hay otras víctimas que han sido amenazadas. “Ahorita se abre todo un tema de exigencia a la autoridad”.
Nepomuceno se unió al movimiento durante la marcha hacia el norte, que se realizó en junio de este año. En ese recorrido el movimiento pasó por estados como Chihuahua, Nuevo León, Durango y Coahuila, en los que documentó casos de víctimas de la violencia.
Ya había denunciado a los asesinos de hijo
El activista Julián LeBaron aseguró que la última vez que vió a Nepomuceno Moreno Muñoz fue el 20 de noviembre y en esa ocasión Moreno le comentó que había viajado al Distrito Federal para denunciar ante la PGR a los asesinos de su hijo y debía abandonar Sonora por motivos de seguridad personal.
En entrevista con Milenio Televisión, LeBaron dijo que Moreno planeaba huir hacia Tijuana, pues no contaba con protección por parte de las autoridades sonorenses y su vida corría peligro. “Incluso me dio el “abrazo” (de navidad) por si ya no me veía”, aseguró.
LeBaron calificó de “patéticas” las declaraciones del gobierno de Sonora sobre el asesinato de Moreno. “La delincuencia tiene armas y los ciudadanos estamos indefensos ante una autoridad corrompida”, dijo.
Finalmente, LeBaron afirmó que Moreno, al igual que su hermano asesinado por la delincuencia organizada, dio su vida por la dignidad de los otros. “Él ya sabía que su hijo había muerto (…) Es muy lamentable que nosotros, los mexicanos permitamos que esto continúe en la impunidad”.
Previamente, había publicado en su cuenta de Twitter (@julianlebaron) un mensaje recordando a Moreno: “Hace una horas fue asesinado mi gran amigo y compañero de la Caravana MPJD Nepomuceno Moreno en Sonora, descansa en paz querido y fino Amigo”.
Por buscar a su hijo
El asesinato de un padre que no alcanzó a encontrar a su hijo Don Nepo nació, paradójicamente, en el ejido La Sangre (municipio de Tubutama, Sonora). Y en su tierra, Sonora, a don Nepo le quitaron todo: a su hijo de 17 años se lo “llevaron” el 1 de julio de 2010. Y este lunes a medio día le arrancaron la vida con siete balazos y con ello la esperanza de encontrar a su hijo, Jorge Mario Moreno León.
“Yo me llamo como el pintor de su tierra, Juan Rulfo”, contó a reporteras tapatías y a otras víctimas del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en la frontera con Guatemala, en una noche calurosa de septiembre, mientras comía tamales y chocolate chiapaneco.
¿Cómo que pintor? “Ah, sí, sí, era escritor y se llamaba como yo, Nepomuceno, pero su nombre completo era Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno”. Todos se ríeron y don Nepo pidió permiso para contar chistes “pelaos”. Don Roberto, quien también busca a su hijo –campeón de ajedrez- desaparecido en Monterrey, no dejaba de echar carcajadas. No se separaba de don Nepo, tal vez porque era el único que lo hacía reír a pesar de tanto dolor.
Nepomuceno Moreno Núñez era su nombre completo y estaba muy orgulloso de llamarse como el autor de El llano en llamas. A Don Nepo lo mataron dos días después de que el escritor Fernando Vallejo dijera en la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara que estaba muy contento de estar en la tierra de Rulfo, “donde los muertos
hablan”. En Guadalajara, también, dos días antes se encontraron 26 cuerpos en los Arcos del Milenio, a unas cuadras de la FIL.
En la Caravana del Sur, el sonorense, hablador, dicharachero y “echa’o pa’delante”, pedía un poco de consuelo, justicia y ayuda para encontrar a su hijo, a quien, según las investigaciones que el mismo Nepomuceno hizo, se lo llevaron policías municipales de Obregón en contubernio con la Procuraduría Estatal de Sonora (acababa de obtener
las pruebas de que se hicieron llamadas de la procuraduría al celular de su hijo, horas después de que lo “levantaron”).
Cuando se enteró de lo anterior, comenzó a protestar en el Centro de Hermosillo y desde agosto, comenzó el hostigamiento. Por esta razón, don Nepo le entregó al presidente Felipe Calderón el expediente de la desaparición de su hijo, durante el segundo diálogo con el Movimiento por la Paz. Y aún así, a Don Nepo lo asesinaron a los 56 años, mientras viajaba por la calle Pesqueira, en Hermosillo, Sonora.
Aquella noche de septiembre en la frontera con Guatemala, don Nepo sacó las fotos que guarda de su hijo. “Siempre andaba con su hermano”, les contaba a todos. El hijo, siempre sonriente, con amigos, con la familia, con uniforme de secundaria…
Don Nepo estaba tan desesperado y hostigado que el día que supo al poeta Javier Sicilia en la tele, fue a un cyber para pedirles que lo ayudaran a buscar cómo contactar al poeta con el hijo muerto. Ahí, le buscaron el correo del Movimiento por la Paz y le enseñaron a abrir un correo. Les escribió y le respondieron de inmediato. Comenzaron a documentar su caso y se unió a la Caravana del Sur.
Y ahí, en la Caravana del Sur, se le veía siempre con la pancarta de su hijo, su expediente en la mano y llorando cuando escuchaba las historias de las demás víctimas, como María Herrera, a quien le desaparecieron cuatro hijos.
Por las noches echaba su pancarta al suelo y encima ponía una cobija. Por las mañanas, a levantar la pancarta lo más alto para que todos supieran quién era su hijo.
Nepomuceno Moreno prometió que la siguiente caravana sería para su tierra “y les voy a preparar unos pajaritos (mariscos que sólo hay en Mazatlán), uuuuuna chulada,no van a dejar de chuparse los dedos”.
Durante el casi año y medio que buscó a su hijo, don Nepo entregó impreso el siguiente poema: “Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó. Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero tampoco me importó. Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó. Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó. Ahora vienen a por mí, pero ya es demasiado tarde”.
El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad ofrece hoy una rueda de prensa sobre el tema. Javier Sicilia dijo en una entrevista televisiva que culpaba al gobernador de Sonora por el asesinato de Nepomuceno Moreno, “ya vimos que los delincuentes están adentro”. Testimonio textual de Nepomuceno Moreno sobre la desaparición de su hijo “Si me permite poquito, es que estuve llorando por el testimonio de la señora (María Herrera). Está bien duro eso (la historia de la desaparición de los cuatro hijos), y me aflojó el moco, como dicen. Yo soy Nepomuceno Moreno Núñez, vengo de Hermosillo, soy del ejido La Sangre, nacido ahí pero vivimos en Hermosillo.
Me sumé al Movimiento por la Paz por la injusticia y la impunidad que existe en mi Estado, y la represión que tiene el gobierno ahorita en contra de mi familia, porque, yo no había querido hablar, no me había manifestado ante el Estado, les di oportunidad de que investigaran, pero mejor yo investigué y concluí que estaba involucrado el Estado. A mi hijo… está desaparecido. Se llama Jorge Mario Moreno León. Se lo llevaron junto con José Francisco Mercado Ortega, el otro es Giovanni Otero, el 1 de julio de 2010. Ese día también mataron a Mario Enrique Díaz.
Hace poco hice una encuesta en Hermosillo sobre este caso, que es muy aterrador, de tres jóvenes desaparecidos y uno puesto en libertad con los dedos apuntados. Nadie sabía nada, por la impunidad que hay. Ellos salieron a divertirse a Obregón el último día de junio de 2010. Salieron de un antro y se les atravesó un carro con gente armada, les hicieron parada, se asustaron, siguieron adelante y los corretearon, agarraron rumbo al Norte y al pasar por la caseta, derribaron los conos, de ahí se fueron y les empezaron a disparar, hasta que se
descontroló el carro y se fueron al monte. Ahí se dispersaron en la oscuridad como a las 12 de la mañana y uno de los muchachos murió esa misma noche. Carlos Alvarado Gálvez salió al monte, está vivo. Mi hijo también se fue al monte, alcanzó a llegar a un oxxo, en Vícam, Sonora.
Se esperó afuera con una muchacha que le regaló 30 pesos de saldo y le compró un gatorade para que se hidratara. De ahí me habló, ‘apá, nos correteó la policía y una bola de “#$%. No sé dónde están los demás muchachos, aquí estoy en un Oxxo’, me dijo. ‘No te vayas a mover, voy a mandar a un muchacho de Guaymas, para que vaya por ti y te recoja’. Y ya le metimos saldo a su celular, no dejamos de hablar con él y mi hija estaba hablando con él cuando le dijo, “ya vienen por mí, me van a llevar, me van al llevar…’, y en eso entraron y le arrebataron el teléfono a mi hija.
Ahí empezó la tragedia. Insistimos a su teléfono y contestaron, ‘aquí las preguntas las hacemos nosotros, somos policías municipales. Estos muchachos andan muy mal, son gente de los Beltrán Leyva. Y a uno que andamos buscando es Mario, hijo del 2000, un mafioso que andaba por acá con los Zetas. Yo les dije, ‘sabe qué, está equivocado, Mario Díaz es hijo del doctor Díaz, director de Salud del municipio de Hermosillo. Pepito es hijo de Don Goyo, tiene una taquería en la universidad de Sonora. Y de mi hijo, tengo negocio de mariscos. Y me dijo, ‘¿sabe qué? hagamos una cosa, denos 30 mil pesos y los soltamos’.
Conseguí el dinero y les hablé. ‘Estamos esperando al comandante’, y colgaban. Luego me pasaron a mi hijo.
—¿Qué pasó mijo cómo estás?
—Estoy bien apá, no te mortifiques, dile a mi amá que estoy bien, que ahí le caigo a Hermosillo más tarde, no se mortifiquen— Se escuchaba la voz muy bien. Me quedé tranquilo y le hablé a mi esposa, ya hablé con Jorge Mario y que está bien. Pero luego nunca me volvieron a contestar.
(…) Me puse a investigar y llegué a la conclusión que eran los policías, porque mi hijo los mencionaba y con mi investigación confirmé que era cierto. Tengo una llamada –saca una lista de llamadas-, es la número 55. Dice 1 de julio 2010, 10:18 horas, de un teléfono de la procuraduría del Estado de Hermosillo. El teléfono es 6622898800, y si quiere comprobarlo, marque y ahí verá. De ahí hablaron al teléfono de mi hijo. La llamada fue como de un minuto 46 segundos. ¿Cómo platicaron? Ahí vi que eran polis de la procu que hablaban con los polis de Obregón.
(…) Desde ahí, íbamos a ver al procurador, no nos recibía. Me manifesté en Palacio de Gobierno y de ahí empezó el hostigamiento, me mandaron patrullas a mi casa. Y yo tengo una carreta para vender comida, mariscos, pero ya ni me da chance, porque uno anda con el temor de que nos maten”.

Por buscar a su hijo
El asesinato de un padre que no alcanzó a encontrar a su hijo Don Nepo nació, paradójicamente, en el ejido La Sangre (municipio de Tubutama, Sonora). Y en su tierra, Sonora, a don Nepo le quitaron todo: a su hijo de 17 años se lo “llevaron” el 1 de julio de 2010. Y este lunes a medio día le arrancaron la vida con siete balazos y con ello la esperanza de encontrar a su hijo, Jorge Mario Moreno León.
“Yo me llamo como el pintor de su tierra, Juan Rulfo”, contó a reporteras tapatías y a otras víctimas del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en la frontera con Guatemala, en una noche calurosa de septiembre, mientras comía tamales y chocolate chiapaneco.
¿Cómo que pintor? “Ah, sí, sí, era escritor y se llamaba como yo, Nepomuceno, pero su nombre completo era Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno”. Todos se ríeron y don Nepo pidió permiso para contar chistes “pelaos”. Don Roberto, quien también busca a su hijo –campeón de ajedrez- desaparecido en Monterrey, no dejaba de echar carcajadas. No se separaba de don Nepo, tal vez porque era el único que lo hacía reír a pesar de tanto dolor.
Nepomuceno Moreno Núñez era su nombre completo y estaba muy orgulloso de llamarse como el autor de El llano en llamas. A Don Nepo lo mataron dos días después de que el escritor Fernando Vallejo dijera en la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara que estaba muy contento de estar en la tierra de Rulfo, “donde los muertos
hablan”. En Guadalajara, también, dos días antes se encontraron 26 cuerpos en los Arcos del Milenio, a unas cuadras de la FIL.
En la Caravana del Sur, el sonorense, hablador, dicharachero y “echa’o pa’delante”, pedía un poco de consuelo, justicia y ayuda para encontrar a su hijo, a quien, según las investigaciones que el mismo Nepomuceno hizo, se lo llevaron policías municipales de Obregón en contubernio con la Procuraduría Estatal de Sonora (acababa de obtener
las pruebas de que se hicieron llamadas de la procuraduría al celular de su hijo, horas después de que lo “levantaron”).
Cuando se enteró de lo anterior, comenzó a protestar en el Centro de Hermosillo y desde agosto, comenzó el hostigamiento. Por esta razón, don Nepo le entregó al presidente Felipe Calderón el expediente de la desaparición de su hijo, durante el segundo diálogo con el Movimiento por la Paz. Y aún así, a Don Nepo lo asesinaron a los 56 años, mientras viajaba por la calle Pesqueira, en Hermosillo, Sonora.
Aquella noche de septiembre en la frontera con Guatemala, don Nepo sacó las fotos que guarda de su hijo. “Siempre andaba con su hermano”, les contaba a todos. El hijo, siempre sonriente, con amigos, con la familia, con uniforme de secundaria…
Don Nepo estaba tan desesperado y hostigado que el día que supo al poeta Javier Sicilia en la tele, fue a un cyber para pedirles que lo ayudaran a buscar cómo contactar al poeta con el hijo muerto. Ahí, le buscaron el correo del Movimiento por la Paz y le enseñaron a abrir un correo. Les escribió y le respondieron de inmediato. Comenzaron a documentar su caso y se unió a la Caravana del Sur.
Y ahí, en la Caravana del Sur, se le veía siempre con la pancarta de su hijo, su expediente en la mano y llorando cuando escuchaba las historias de las demás víctimas, como María Herrera, a quien le desaparecieron cuatro hijos.
Por las noches echaba su pancarta al suelo y encima ponía una cobija. Por las mañanas, a levantar la pancarta lo más alto para que todos supieran quién era su hijo.
Nepomuceno Moreno prometió que la siguiente caravana sería para su tierra “y les voy a preparar unos pajaritos (mariscos que sólo hay en Mazatlán), uuuuuna chulada,no van a dejar de chuparse los dedos”.
Durante el casi año y medio que buscó a su hijo, don Nepo entregó impreso el siguiente poema: “Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó. Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero tampoco me importó. Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó. Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó. Ahora vienen a por mí, pero ya es demasiado tarde”.
El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad ofrece hoy una rueda de prensa sobre el tema. Javier Sicilia dijo en una entrevista televisiva que culpaba al gobernador de Sonora por el asesinato de Nepomuceno Moreno, “ya vimos que los delincuentes están adentro”. Testimonio textual de Nepomuceno Moreno sobre la desaparición de su hijo “Si me permite poquito, es que estuve llorando por el testimonio de la señora (María Herrera). Está bien duro eso (la historia de la desaparición de los cuatro hijos), y me aflojó el moco, como dicen. Yo soy Nepomuceno Moreno Núñez, vengo de Hermosillo, soy del ejido La Sangre, nacido ahí pero vivimos en Hermosillo.
Me sumé al Movimiento por la Paz por la injusticia y la impunidad que existe en mi Estado, y la represión que tiene el gobierno ahorita en contra de mi familia, porque, yo no había querido hablar, no me había manifestado ante el Estado, les di oportunidad de que investigaran, pero mejor yo investigué y concluí que estaba involucrado el Estado. A mi hijo… está desaparecido. Se llama Jorge Mario Moreno León. Se lo llevaron junto con José Francisco Mercado Ortega, el otro es Giovanni Otero, el 1 de julio de 2010. Ese día también mataron a Mario Enrique Díaz.
Hace poco hice una encuesta en Hermosillo sobre este caso, que es muy aterrador, de tres jóvenes desaparecidos y uno puesto en libertad con los dedos apuntados. Nadie sabía nada, por la impunidad que hay. Ellos salieron a divertirse a Obregón el último día de junio de 2010. Salieron de un antro y se les atravesó un carro con gente armada, les hicieron parada, se asustaron, siguieron adelante y los corretearon, agarraron rumbo al Norte y al pasar por la caseta, derribaron los conos, de ahí se fueron y les empezaron a disparar, hasta que se
descontroló el carro y se fueron al monte. Ahí se dispersaron en la oscuridad como a las 12 de la mañana y uno de los muchachos murió esa misma noche. Carlos Alvarado Gálvez salió al monte, está vivo. Mi hijo también se fue al monte, alcanzó a llegar a un oxxo, en Vícam, Sonora.
Se esperó afuera con una muchacha que le regaló 30 pesos de saldo y le compró un gatorade para que se hidratara. De ahí me habló, ‘apá, nos correteó la policía y una bola de “#$%. No sé dónde están los demás muchachos, aquí estoy en un Oxxo’, me dijo. ‘No te vayas a mover, voy a mandar a un muchacho de Guaymas, para que vaya por ti y te recoja’. Y ya le metimos saldo a su celular, no dejamos de hablar con él y mi hija estaba hablando con él cuando le dijo, “ya vienen por mí, me van a llevar, me van al llevar…’, y en eso entraron y le arrebataron el teléfono a mi hija.
Ahí empezó la tragedia. Insistimos a su teléfono y contestaron, ‘aquí las preguntas las hacemos nosotros, somos policías municipales. Estos muchachos andan muy mal, son gente de los Beltrán Leyva. Y a uno que andamos buscando es Mario, hijo del 2000, un mafioso que andaba por acá con los Zetas. Yo les dije, ‘sabe qué, está equivocado, Mario Díaz es hijo del doctor Díaz, director de Salud del municipio de Hermosillo. Pepito es hijo de Don Goyo, tiene una taquería en la universidad de Sonora. Y de mi hijo, tengo negocio de mariscos. Y me dijo, ‘¿sabe qué? hagamos una cosa, denos 30 mil pesos y los soltamos’.
Conseguí el dinero y les hablé. ‘Estamos esperando al comandante’, y colgaban. Luego me pasaron a mi hijo.
—¿Qué pasó mijo cómo estás?
—Estoy bien apá, no te mortifiques, dile a mi amá que estoy bien, que ahí le caigo a Hermosillo más tarde, no se mortifiquen— Se escuchaba la voz muy bien. Me quedé tranquilo y le hablé a mi esposa, ya hablé con Jorge Mario y que está bien. Pero luego nunca me volvieron a contestar.
(…) Me puse a investigar y llegué a la conclusión que eran los policías, porque mi hijo los mencionaba y con mi investigación confirmé que era cierto. Tengo una llamada –saca una lista de llamadas-, es la número 55. Dice 1 de julio 2010, 10:18 horas, de un teléfono de la procuraduría del Estado de Hermosillo. El teléfono es 6622898800, y si quiere comprobarlo, marque y ahí verá. De ahí hablaron al teléfono de mi hijo. La llamada fue como de un minuto 46 segundos. ¿Cómo platicaron? Ahí vi que eran polis de la procu que hablaban con los polis de Obregón.
(…) Desde ahí, íbamos a ver al procurador, no nos recibía. Me manifesté en Palacio de Gobierno y de ahí empezó el hostigamiento, me mandaron patrullas a mi casa. Y yo tengo una carreta para vender comida, mariscos, pero ya ni me da chance, porque uno anda con el temor de que nos maten”.

(Con información de Univisión.com, CNN México, Milenio.com e Informador.com.mx)